jueves, 5 de diciembre de 2013

RESCATE BANCARIO ESPAÑOL



Como solo se escuchan mentiras, cuando alguien dice la verdad lo catalogamos como radical.
Ahora se está anunciando a bombo y platillo que el rescate de la banca española ha logrado una salida limpia, pero la cuestión es que se da por perdido todo el grueso del dinero que se ha empleado para rescatar a todas esas cajas y bancos, que se fueron a pique como consecuencia del disparatado negocio del ladrillo y sus locas hipotecas basura.
Estamos hablando de sumas importantes, 41,400 millones aportados por la UE y 14,404 que aportó el Estado español, que suman 55.804 millones de euros, y por si esto fuera poco no sabemos como terminará la historia del banco malo pues seguramente habrá que inyectarle más dinero público.
Tanto el Gobierno anterior, como este de ahora, han repetido una y otra vez que ese dinero que se ha invertido en rescatar a la banca será devuelto en su momento con intereses, por los propios bancos rescatados pero eso ya se da por imposible pues los cálculos del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) determinan que el grueso de lo invertido no se recuperará. 
Y todo ese dinero lo tenemos que pagar los españolitos con más impuestos, menos sueldos, más horas de trabajo, más paro, menos protección al desempleo, menos sanidad, copago farmacéutico, menos educación, menos becas, menos o ninguna dependencia y pensiones más bajas, en definitiva que nos hemos convertido en un país tercermundista de esos, de los que hasta hace poco hacíamos tanto asco creyéndonos que nosotros estábamos entre  los principales paises del mundo.
Al mismo tiempo no sabemos nada de los responsables de este desaguisado.
No hay ningún imputado por este asunto en ningún juzgado. Mientras que el juez Elpidio José Silva se encuentra suspendido por el Consejo General del Poder Judicial por haber mandado a prisión a Miguel Blesa, expresidente de Caja Madrid. Se ha tendido un manto negro por encima de toda esta basura y no nos permiten saber nada. Pero sí tenemos que pagar los platos rotos y además que no se nos ocurra protestar ya que nos saldrá más caro todavía.