jueves, 8 de diciembre de 2011

EUROPA






El continente europeo, a través de su larga historia, estuvo siempre en medio de un torbellino de innumerables conflictos internacionales, promovidos principalmente por nacionalismos exacerbados y sumamente agresivos que nos sumían en el caos y la barbarie de guerras sin fin. Ya al final de la Primera Guerra Mundial (1914 a 1918), comenzó a surgir el ideal de una Europa unida y pacífica con un proyecto común; pero nuevamente surgió el monstruo del nacionalismo con el acceso al poder del canciller Adolfo Hitler y nos vimos inmersos en otra gran catástrofe: la Segunda Guerra Mundial (1939 a 1945).
Fue el 9 de mayo de 1950, cuando el Ministro de Asuntos Exteriores francés, Robert Schuman hizo la propuesta que se conoce como Declaración Schuman, que daría origen a lo que hoy es la Unión Europea, con el Tratado de París, el 18 de abril de 1951, por el que se constituía la Comunidad del Carbón y del Acero, entre seis Estados, Bélgica, Francia, Alemania, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos. Hoy somos 27 países comunitarios, con 500 millones de habitantes y una moneda, el euro, que compartimos 17 Estados, estos son datos que hablan de la importancia de la Unión Europea.
Sin duda, en un mundo como el actual con potencias económicas emergentes como China, México, India, Brasil y Rusia además de EEUU y Japón, una Europa tan fraccionada tiene poco margen para competir. Es por ello que surgió el proyecto de construir, poco a poco, cediendo soberanía todos, lo que debe llegar a ser algo así como los Estados Unidos de Europa, con este nombre o cualquier otro, pero que consista en una unión total, tanto política como económica donde todos hayamos abandonado esas arcaicas ideas nacionalistas de pertenencia al barrio donde nacimos y pensemos en clave continental porque en este siglo XXI los ciudadanos de pequeños espacios independientes no llegarán a ningún sitio y pasarán mucho frío. En la naturaleza no existen fronteras. No están más que en nuestra mente.
La Unión Europea es una realidad y esperemos que al final de esta mala crisis salga reforzada y mejorada porque se trata del proyecto político más ambicioso, bello y monumental de la Historia de nuestro continente.