jueves, 26 de diciembre de 2013

RECORDANDO A FRANCISCO DE QUEVEDO


Francisco de Quevedo y Villegas nació en Madrid el día 17 de septiembre de 1580 y falleció en Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, el 8 de septiembre de 1645. Cultivó todos los género literarios de su época, con una clara y potente influencia de Séneca. Toda su obra está impregnada de un fuerte pesimismo. Fue un gran lector y uno de los hombres de mayor cultura en la España de entonces.





Soneto amoroso (21)

Del sol huyendo, el mesmo sol buscaba,
y al fuego ardiente cuando el fuego ardía;
alegre iba siguiendo mi alegría,
y fatigado mi descanso hallaba.

Fue tras su libertad mi vida esclava,
y corrió tras su vida el alma mía;
buscaron mis tinieblas a su día,
que dando luz al mismo sol andaba.

Fui salamandra en sustentarme ciego
en las llamas del sol con mi cuidado,
y de mi amor en el ardiente fuego;

pero en camaleón fuí transformado
 por la que tiraniza mi sosiego,
pues fui con aire della sustentado.


A la mar
 
 La voluntad de Dios por grillos tienes,
Y escrita en la arena, ley te humilla;
Y por besarla llegas a la orilla,
Mar obediente, a fuerza de vaivenes.

En tu soberbia misma te detienes,
Que humilde eres bastante a resistilla;
A ti misma tu cárcel maravilla,
Rica, por nuestro mal, de nuestros bienes.

¿Quién dio al pino y la haya atrevimiento
De ocupar a los peces su morada,
Y al Lino de estorbar el paso al viento?

Sin duda el verte presa, encarcelada,
La codicia del oro macilento,
Ira de Dios al hombre encaminada.


Soneto  amoroso (24)

Lloro mientras el sol alumbra, y cuando 
descansan en silencio los mortales
torno a llorar; renuévanse mis males,
y así paso mi tiempo sollozando.

En triste humor los ojos voy gastando,
y el corazón en penas desiguales;
solo a mí, entre los otros animales, 
no me concede paz de Amor el bando.

Desde un sol al otro hay fe perdida,
y de una sombra a otra siempre lloro
en esta muerte que llamamos vida.

Perdí mi libertad y mi tesoro:
perdióse mi esperanza de atrevida.
¡Triste de mí, que mi verdugo adoro!



A una nariz

Erase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un peje espada muy barbado.

Era un reloj de sol mal encarado,
érase una alquitara pensativa,
érase un elefante boca arriba,
era Ovidio Nasón más narizado.

Erase un espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce Tribus de narices era.
Erase un naricísimo infinito,
muchísimo nariz, nariz tan fiera
que en la cara de Anás fuera delito. 



  Gregorio García Alcalá
26 de diciembre de 2013

miércoles, 25 de diciembre de 2013

LA POLÍTICA




                                                    La política



Se empeña el Gobierno en hacernos creer que la crisis ya ha terminado pero es evidente que esta es una más de sus muchas y trágicas mentiras. Ayer mismo pudimos leer en la prensa como una familia en la península ha fallecido por intoxicación debido al consumo de alimentos caducados, pero además los casi 6 millones de parados siguen ahí, a pesar de los tantos miles que han marchado a trabajar al extranjero y por lo tanto, han dejado de figurar en las listas del INEM.



Existen entre nosotros muchas personas que se desentienden de la política y aseguran no entenderla, ufanándose además de ello como si eso fuera un mérito. Una frase atribuida a Antonio Machado dice así: “Haced política porque si no la hacéis, alguien la hará por vosotros y probablemente contra vosotros”. La manera como se desenvuelven nuestras vidas en el día a día tiene mucho que ver con la política ya que todo, absolutamente todo, desde si tenemos trabajo o no lo tenemos, lo que comemos, el precio que pagamos por las cosas o el tiempo que vamos a esperar para que nos operen en el hospital, depende de decisiones políticas ya sea a nivel nacional, local, de nuestra comunidad, o europeo. Si nos preocupamos por saber, será más difícil que nos engañen. Por nuestros propios intereses debemos interiorizarnos en la política y saber sobre todo cual es la línea ideológica de cada partido y ver cual de ellos se ajusta más a nuestra particular manera de ver la vida, a nuestra sensibilidad o a nuestros sentimientos y a nuestros intereses o necesidades ya que, por ejemplo, es ridículo votar a un partido que solo defiende los intereses de los poderosos si no somos poderosos y no somos poderosos aunque tengamos dos pisos y tres gallinas. No es verdad eso de que todos los políticos sean iguales ya que entre los políticos, como entre los demás oficios o profesiones, puede haber ladrones y sinvergüenzas, pero también gente honrada. De manera que es muy importante acudir a votar sabiendo lo que vamos a hacer, pero también es muy importante y democrático acudir a protestar y manifestarnos públicamente cuando no se estén haciendo las cosas bien y nunca debemos olvidar que los gobernantes están ahí para servir al pueblo y no al revés. 

Publicado en la revista Vecinos
  Fuerteventura 

 Gregorio García Alcalá
24 de diciembre de 2013 
 

lunes, 23 de diciembre de 2013

RECORDANDO A RAMÓN DE CAMPOAMOR



Ramón de Campoamor y Campoosorio, nació en Navia, Asturias el 24 de septiembre de 1817 y falleció en Madrid el 11 de febrero de 1901. Su poesía es la clásica del Realismo español, algunos le encuadran como romántico realista.


El reino de los beodos

Tuvo un reino una vez tantos beodos,
que se puede decir que lo eran todos,
en el cual por ley justa se previno:
-Ninguno cate el vino.-
Con júbilo el mas loco
aplaudióse la ley, por costar poco:
acatarla después, ya es otro paso;
pero en fin, es el caso
que la dieron un sesgo muy distinto,
creyendo que vedaba solo el tinto,
y del modo más franco
se achisparon después con vino blanco.
Extrañado que el pueblo no la entienda.
El Senado a la ley pone una enmienda,
y a aquello de: Ninguno cate el vino,
añadió, blanco, al parecer, con tino.
Respetando la enmienda el populacho,
volvió con vino tinto a estar borracho,
creyendo por instinto ¡mas qué instinto!
que el privado en tal caso no era el tinto.
Corrido ya el Senado,
en la segunda enmienda, de contado
-Ninguno cate el vino,
sea blanco, sea tinto,- les previno;
y el pueblo, por salir del nuevo atranco,
con vino tinto entonces mezcló el blanco;
hallando otra evasión de esta manera,
pues ni blanco ni tinto entonces era.
Tercera vez burlado,
- dijo el Senado;
se prohibe mezclar vino con vino>-
Mas ¡cuánto un pueblo rebelado fragua!
¿Creeis que luégo lo mezcló con agua?
Dejando entonces el Senado el puesto,
de ese modo al cesar dió un manifiesto:
La ley es red, en la que siempre se halla
descompuesta una malla,
por donde el ruín que en su razón no fía,
se evade suspicaz...
¡Qué bien decía!
Y en lo demás colijo
que debiera decir, si no lo dijo:
Jamás la ley enfrena
al que a su infamia su malicia iguala:
si se ha de obedecer, la mala es buena;
mas si se ha de eludir, la buena es mala.

OOOOOOOOOO

  Gregorio García Alcalá
23 de diciembre de 2013