sábado, 7 de diciembre de 2013

FEDERICO GARCÍA LORCA


Este insigne poeta español nació en Fuente Vaqueros, provincia de Granada el 5 de junio de 1898 y murió, vilmente asesinado por balas fascistas, el 18 de agosto de 1936.
Fue en 1927 cuando se reunieron en Sevilla unos cuantos poetas españoles para conmemorar los 300 años de la muerte del poeta Luis de Góngora de quien precisamente la poesía de García Lorca está muy influenciada. En aquella reunión se encontraban, además de García Lorca, los también escritores Jorge Guillén, Pedro Salinas, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Rafael Alberti, Luis Cernuda, Manuel Altolaguirre, Emilio Prados y Vicente Aleixandre, quienes serían considerados, a partir de este encuentro, como de la Generación del 27.  


  ROMANCE SONÁMBULO 

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas. 
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura, 
ella sueña en su baranda
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde. 
Bajo la luna gitana,
las cosas la están mirando
 y ella no puede mirarlas.

Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño, 
eriza sus pitas agrias.
Pero ¿quien vendrá? ¿Y por dónde?...
Ella sigue en su baranda
verde carne, pelo verde, 
soñando en la mar amarga.

Compadre, quiero cambiar,
mi caballo por su casa, 
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando,
desde los puertos de Cabra.
Si yo pudiera, mocito,
este trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Compadre, quiero morir
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
con las sábanas de holanda.
¿No ves la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?
Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blancas.
Tu sangre rezuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo.
Ni mi casa es ya mi casa.
Dejadme subir al menos
hasta las altas barandas,
¡Dejadme subir!, dejadme
hasta las verdes barandas.
Barandales de la luna
por donde retumba el agua.

Ya suben los dos compadres
hacia las altas barandas 
dejando un rastro de sangre.
dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal,
herían la madrugada.

Verde que te quiero verde,
verde viento, verde ramas.
Los dos compadres subieron.
El largo viento, dejaba
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca.
¡Compadre! ¿Dónde está, díme, 
dónde está tu niña amarga?
¡Cuanta veces te esperó!
¡Cuanta veces te esperara
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!

Sobre el rostro del aljibe, 
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna,
la sostiene sobre el agua.
La noche se puso íntima
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos,
en la puerta golpeaban.
Verde que te quiero verde. 
Verde viento. Verde ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.

-------

Este poema forma parte de Romancero Gitano y fue esccrita en 1928




 Gregorio García Alcalá
7 de diciembre de 2013