sábado, 25 de enero de 2014

LOS MEJORES POEMAS DE AMOR DE LA LENGUA CASTELLANA




Oda anacreóntica
ODA IX ( Fragmento)

¿Qué espalda tan airosa!
¡Qué cuello! ¡Qué expresiva
volverlo un tanto sabe
si el rostro afable inclina!
¡Ay! ¡Qué voluptuosos
sus pasos! ¡Como animan
al más cobarde amante,
y al más helado irritan!
Al premio, al dulce premio
parece que le brindan,
de amor, cuando le ostentan
un seno que palpita.
¡Cuán dócil es la planta!
¡Qué acorde a la medida
va el compás! Las Gracias
la aplauden y la guían;
y ella, de frescas rosas
la blonda sien ceñida,
su ropa libra al viento,
que un manso soplo agita.
 Con timidez donosa
de Cloe simplecilla
por los floridos labios
vaga una afable risa.
A su zagal, incauta,
con blandas carrerillas
se llega, y vergonzosa
al punto se retira.
Mas ved, ved el delirio
de Anarda en su atrevida
soltura: ¡Sus pasiones
cuán bien con él nos pinta!
Sus ojos son centellas,
con cuya llama activa
arde en placer el pecho
de cuantos, ¡ay!, la miran.
Los pies cual torbellino
de rapidez no vista,
por todas partes vagan,
y a Lícidas fatigan.
¡Qué dédalo amoroso!
¡Qué lazo aquel que, unidas
las manos con Menalca,
 formó amorosa Lidia!
¡cuál andan! ¡cuál se enredan!
¡Cuán vivamente explican
su fuego en los halagos,
su calma en las delicias!
¡Oh pechos inocentes!
¡Oh unión! ¡Oh paz sencilla,
que huyendo las ciudades,
el campo solo habitas!
¡Ah! ¡Reina entre nosotros
por siempre, amable hija
del Cielo, acompañada
del gozo y la alegría!



   Autor: Juan Meléndez Valdés
Badajoz, 1756 - Montpellier 1817 

POEMAS DE JOSÉ IGLESIAS DE LA CASA



José Iglesias de la Casa nació el 31 de octubre de 1748 en Salamanca y falleció el 26 de agosto de 1791 en Carbajosa de la Sagrada, Salamanca. Fue poeta, músico, dibujante y orfebre, además de cura. Compuso muchas poesías tanto religiosas como profanas en línea con lo amoroso y pintoresco y de corte bucólico y anacreóntico. 

Letrilla satírica

¿Ves aquel señor graduado,
roja borla, blanco guante,
que nemine discrepante
fue en Salamanca aprobado?
Pues con su borla, su grado,
cátedra, renta y dinero,
es un grande majadero.
 
¿Ves servido un señorón
de pajes en real carroza,
que un rico título goza,
porque acertó a ser varón?
Pues con su casa, blasón,
título, coche y cochero,
es un grande majadero.
 
¿Ves al jefe blasonando
que tiene el cuero cosido
de heridas que ha recibido
allá en Flandes batallando?
Pues con su escuadrón, su mando,
su honor, heridas y acero,
es un grande majadero.
 
¿Ves aquel paternidad,
tan grave y tan reverendo,
que en prior le está eligiendo
toda su comunidad?
Pues con su gran dignidad,
tan serio, ancho y tan entero,
es un grande majadero.
 
¿Ves al juez con fiera cara
en su tribunal sentado,
condenando al desdichado
reo que en sus manos para?
Pues con sus ministros, vara,
audiencia y juicio severo,
es un grande majadero. 

¿Ves al que esta satirilla
escribe con tal denuedo,
que no cede ni a Quevedo
ni a otro ninguno en Castilla?
Pues con su vena, letrilla,
pluma, papel y tintero,
es mucho más majadero.


OOOOOOOOO
 

La palomita 

Una paloma blanca
como la nieve,
me ha picado en el alma;
mucho me duele.
Dulce paloma,
¿cómo pretendes
herir el alma
de quien te quiere?
Tu pico hermoso
brindó placeres,
pero en mi pecho
picó cual sierpe.
Pues dime, ingrata,
¿por qué pretendes
volverme males
dándote bienes?
¡Ay! nadie fíe
de aves aleves;
que a aquel que halagan,
mucho más hieren.

viernes, 24 de enero de 2014

RECORDANDO A JULIA DE BURGOS


Julia Constancia Burgos García nació en Carolina, Puerto Rico el 17 de febrero 1914 y falleció en Nueva York el 6 de julio de 1953. Poetisa, dramaturga y educadora. Ha sido considerada la mejor poetisa puertorriqueña del siglo XX.


Canción de mi sombra minúscula

A veces la vida me quiere estallar en canciones
de angustia inesperada!

Yo quisiera quedarme en el secreto de mis penas
punzantes como estrellas,
pero mi alma no puede alcanzar el silencio
del poema sin palabras,
y salta por mis labios hecha polvo de vibraciones íntimas.

Hay una sola puerta abierta en el camino a donde va mi vida
desconocida de sonrisas.
Me echo a buscar su rastro,
como si el cosmos se hubiese concentrado en su energía
y hasta ella fuese mi emoción hecha pedazos
de mariposas destrozadas.

Mi emoción rueda ahora por una de esas islas salvajes
de dolor.
Me he sentido llegar allí donde se mueren

las canciones felices,
y el dolor se da cita con la pintura transparente del cielo.

Me duele aquella rosa prematura que se cayó en mis ojos
herida por los pétalos rosados;
y la última mirada de una novia del aire
que se murió de castidad al sentirse de carne
para el beso del hombre.

Sangra en el dolor del atardecer caído en mis espaldas
la pena del crepúsculo que no volverá a enamorar
la margarita pálida del bosque.

Solloza de misterio en mi vuelo de nube
una gota de lagrima que se subió al espacio
llevada por una espiga de rocío.

Todo el dolor que rueda en el instante abandonado
viene a danzar su ritmo en mi carne atormentada
de ansiedad cósmica.

Y la emoción me estalla en canciones inútiles,
dentro de este espejismo de grandeza
de donde parte,
minúscula,
mi sombra...



Canción desnuda
Despierta de caricias,
aún siento por mi cuerpo corriéndome tu abrazo.
Estremecida y tenue sigo andando en tu imagen.
¡Fue tan hondo de instintos mi sencillo reclamo!

De mi se huyeron horas de voluntad robusta,
y humilde de razones, mi sensación dejaron.
Yo no supe de edades ni reflexiones yertas.
¡Yo fui la Vida, amado!
La vida que pasaba por el canto del ave
y la arteria del árbol.

Otras notas más suaves pude haber descorrido,
pero mi anhelo fértil no conocía de atajos:
me agarré a la hora loca,
y mis hojas silvestres sobre ti se doblaron.

Me solté a la pureza de un amor sin ropajes
que cargaba mi vida de lo irreal a lo humano,
y hube de verme toda en un grito de lágrimas,
¡en recuerdo de pájaros!


 Yo no supe guardarme de invencibles corrientes
¡Yo fui la Vida, amado!
La vida que en ti mismo descarriaba su rumbo
para darse a mis brazos.








 

LAS MEJORES POESÍAS DE AMOR EN LENGUA ESPAÑOLA



Endechas

Bella zagaleja
del color moreno,
blanco milagroso
de mi pensamiento;

gallarda triguera,
de belleza extremo,
ardor de las almas
y de amor trofeo;
suave sirena,
que con tus acentos
detienes el curso
de los pasajeros;
desde que te vi
tal estoy, que siento
preso del albedrío
y abrasado el pecho.
Hasta donde estás
cuelan mis deseos
llenos de afición,
y de miedos llenos,

viendo que te ama
más digno sujeto,
dueño de tus ojos,
de tu gusto cielo.

 
Mas ya que se fue,
dando al agua remos,
sienta de mudanza
el antiguo fuero.


Al presente olvidan;
y quien fuere cuerdo,
en estando ausente
téngase por muerto;

 
y pues vive el tuyo
en extraño reino,
por ventura esclavo
de rubios cabellos,


antes que los tuyos
se cubran de hielo,
con piedad acoge
suspiros y ruegos.


Permite a mis brazos
que se miren hechos

hiedras amorosas
de tu airoso cuerpo;


que a tu fresca boca
robaré el aliento,
y en ti transformado,
moriré viviendo.


Himeneo haga
nuestro amor eterno,
nazcan de nosotros
hermoso renuevos.


Tu beldad celebren
mis sonoros versos,
por quien no te ofendan
olvido mi tiempo.




Cristóbal Suárez de Figueroa
Nació en Valladolid en 1571,
murió en Nápoles en 1639.


lunes, 20 de enero de 2014

RECORDANDO A PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA




Pedro Calderón de la Barca nació el 17 de enero de 1600 en Madrid y falleció el 25 de mayo 1681, también en Madrid. Primeramente se distinguió como soldado, después se ordenó sacerdote y finalmente triunfó como dramaturgo con gran éxito. Escritor barroco, fue muy prolífico. Sus sonetos han sido siempre de mucha fama.


SONETOS


Éstas que fueron pompas y alegría...

Éstas que fueron pompas y alegría,
despertando al albor de la mañana,
a la tarde serán lástima vana,
durmiendo en brazos de la noche fría.


Este matiz que al cielo desafía,
iris listado de oro, nieve y grana,
será escarmiento de la vida humana:
¡tanto se emprende en término de un día!


A florecer las rosas madrugaron
y para envejecerse florecieron;
cuna y sepulcro en un botón hallaron.


Tales los hombres sus fortunas vieron:
en un día nacieron y expiraron;
que, pasados los siglos, horas fueron.

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 Antes que todo es mi dama
 
Viendo el cabello, a quien la noche puso
en libertad, cuán suelto discurría,
con las nuevas pragmáticas del día
a reducirle Cintia se dispuso.

Poco debió al cuidado, poco al uso,
del vulgo tal la hermosa monarquía;
pues no le dio más lustre que tenía,
después lo dócil, que antes lo confuso.

La blanca tez a quien la nieve pura
ya matizó de nácar a la aurora,
de ningún artificio se asegura.

Y pues nada el aliño la mejora,
aquella solamente es hermosura
que amanece hermosura a cualquier hora.

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A secreto agravio, secreta venganza

Cuando la fama en lenguas dilatada
vuestra rara hermosura encarecía,
por fe os amaba yo, por fe os tenía,
Leonor, dentro del alma idolatrada.


Cuando os mira, suspensa y elevada
el alma que os amaba y os quería,
culpa la imagen de su fantasía
que sois vista mayor que imaginada.


Vos sola a vos podéis   acreditaros;
¡dichoso aquel que llega a mereceros,
y más dichoso si acertó a estimaros!


Mas, ¿cómo ha de olvidaros ni ofenderos?
Que quien antes de veros pudo amaros,
mal os podrá olvidar después de veros.

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 ¿Ves esa rosa que tan bella y pura...?
 
¿Ves esa rosa que tan bella y pura
amaneció a ser reina de las flores?
Pues aunque armó de espinas sus colores,
defendida vivió, mas no segura.

A tu deidad enigma sea no obscura,
dejándose vencer, porque no ignores
que aunque armes tu hermosura de rigores,
no armarás de imposibles tu hermosura.

Si esa rosa gozarse no dejara,
en el botón donde nació muriera
y en él pompa y fragancia malograra.

rinde, pues, tu hermosura, y considera
cuánto fuera rigor que se ignorara
la edad de tu florida primavera.

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 A la noche
 
Esos rasgos de luz, esas centellas
que cobran con amagos superiores
alimentos del sol en resplandores
aquello viven que se duele de ellas.

Flores nocturnas son: aunque tan bellas,
efímeras padecen sus ardores,
pues si un día es el siglo de las flores,
una noche es la edad de las estrellas.

De esa, pues, primavera fugitiva,
ya nuestro mal, ya nuestro bien se infiere;
registro es nuestro, o muera el sol o viva.

¿Qué duración habrá que el hombre espere,
o que mudanza habrá que no reciba
de astro que cada noche nace y muere?

OOOOOOOOO


Gregorio García Alcalá
 19 de enero de 2014

domingo, 19 de enero de 2014

RECORDANDO A JUAN RAMÓN JÍMENEZ



Juan Ramón Jímenez nació el 23 de diciembre de 1881 en Moguer, Huelva, y falleció el 29 de mayo de 1958, en San Juan de Puerto Rico. Este gran poeta perteneciente a la Generación del 27, es considerado maestro de la lírica. Vivió exiliado en Puerto Rico, Cuba, Florida y Washington.  Ganó el Premio Nobel de Literatura en 1056.


 ¿Remordimiento? 

 La tarde será un sueño de colores...
Tu fantástica risa de oro y plata
derramará en la gracia de las flores
su leve y cristalina catarata.

Tu cuerpo, ya sin mis amantes huellas,
errará por los grises olivares,
cuando la brisa mueva las estrellas
allá sobre la calma de los mares...

¡Sí, tú, tú misma...! irás por los caminos
y el naciente rosado de la luna
te evocará, subiendo entre los pinos,
mis tardes de pasión y de fortuna.

Y mirarás, en pálido embeleso,
sombras en pena, ronda de martirios,

allí donde el amor, beso tras beso,
fue como un agua plácida entre lirios...

¡Agua, beso que no dejó una gota
para el retorno de la primavera;
música sin sentido, seca y rota;pájaro muerto en lírica pradera!

 ¡Te sentirás, tal vez, dulce, transida,
y verás, al pasar, en un abismo
al que pobló las frondas de tu vida
de flores de ilusión y de lirismo!

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 El viaje definitivo

Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando;
y se quedará mi huerto con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas las tardes el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincon de aquel mi huerto florido y encalado,
mi espiritu errará, nostalgico.

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido...
Y se quedarán los pájaros cantando.


ooooooooo



Gregorio García Alcalá
 19 de enero de 2014