domingo, 29 de diciembre de 2013

RECORDANDO A JOSÉ ZORRILLA



José Zorrilla nació en Valladolid el 21 de febrero de 1817 y falleció en Madrid el 23 de enero de 1893. Fue poeta romántico y dramaturgo y se hizo muy popular a partir del entierro de Mariano José Larra donde leyó una elegía que había compuesto a tal fin. Su obra más conocida es D. Juan Tenorio que suele reponerse en los teatros españoles todos los 1º de noviembre.




 
Corriendo van por la vega
a las puertas de Granada
hasta cuarenta gomeles
y el capitán que los manda.
Al entrar en la ciudad,
parando su yegua blanca,
le dijo éste a una mujer
que entre sus brazos lloraba:
«Enjuga el llanto, cristiana
no me atormentes así,
que tengo yo, mi sultana,
un nuevo Edén para ti.
Tengo un palacio en Granada,
tengo jardines y flores,
tengo una fuente dorada
con más de cien surtidores,
y en la vega del Genil
tengo parda fortaleza,
que será reina entre mil
cuando encierre tu belleza.
Y sobre toda una orilla
extiendo mi señorío;
ni en Córdoba ni en Sevilla
hay un parque como el mio.
Allí la altiva palmera
y el encendido granado,
junto a la frondosa higuera,
cubren el valle y collado.
Allí el robusto nogal,
allí el nópalo amarillo,
allí el sombrío moral
crecen al pie del castillo.
Y olmos tengo en mi alameda
que hasta el cielo se levantan
y en redes de plata y seda
tengo pájaros que cantan.
Y tú mi sultana eres,
que desiertos mis salones
están, mi harén sin mujeres,
mis oídos sin canciones.
Yo te daré terciopelos
y perfumes orientales;
de Grecia te traeré velos
y de Cachemira chales.
Y te dará blancas plumas
para que adornes tu frente,
más blanca que las espumas
de nuestros mares de Oriente.
Y perlas para el cabello,
y baños para el calor,
y collares para el cuello;
para los labios... ¡amor!»
«¿Qué me valen tus riquezas
-respondióle la cristiana-,
si me quitas a mi padre,
mis amigos y mis damas?
Vuélveme, vuélveme, moro
a mi padre y a mi patria,
que mis torres de León
valen más que tu Granada.»
Escuchóla en paz el moro,
y manoseando su barba,
dijo como quien medita,
en la mejilla una lágrima:
«Si tus castillos mejores
que nuestros jardines son,
y son más bellas tus flores,
por ser tuyas, en León,
y tú diste tus amores
a alguno de tus guerreros,
hurí del Edén, no llores;
vete con tus caballeros.»
Y dándole su caballo
y la mitad de su guardia,
el capitán de los moros
volvió en silencio la espalda.
 
  
 
 
 
 
Gregorio García Alcalá
29 de diciembre de 2013

jueves, 26 de diciembre de 2013

RECORDANDO A FRANCISCO DE QUEVEDO


Francisco de Quevedo y Villegas nació en Madrid el día 17 de septiembre de 1580 y falleció en Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, el 8 de septiembre de 1645. Cultivó todos los género literarios de su época, con una clara y potente influencia de Séneca. Toda su obra está impregnada de un fuerte pesimismo. Fue un gran lector y uno de los hombres de mayor cultura en la España de entonces.





Soneto amoroso (21)

Del sol huyendo, el mesmo sol buscaba,
y al fuego ardiente cuando el fuego ardía;
alegre iba siguiendo mi alegría,
y fatigado mi descanso hallaba.

Fue tras su libertad mi vida esclava,
y corrió tras su vida el alma mía;
buscaron mis tinieblas a su día,
que dando luz al mismo sol andaba.

Fui salamandra en sustentarme ciego
en las llamas del sol con mi cuidado,
y de mi amor en el ardiente fuego;

pero en camaleón fuí transformado
 por la que tiraniza mi sosiego,
pues fui con aire della sustentado.


A la mar
 
 La voluntad de Dios por grillos tienes,
Y escrita en la arena, ley te humilla;
Y por besarla llegas a la orilla,
Mar obediente, a fuerza de vaivenes.

En tu soberbia misma te detienes,
Que humilde eres bastante a resistilla;
A ti misma tu cárcel maravilla,
Rica, por nuestro mal, de nuestros bienes.

¿Quién dio al pino y la haya atrevimiento
De ocupar a los peces su morada,
Y al Lino de estorbar el paso al viento?

Sin duda el verte presa, encarcelada,
La codicia del oro macilento,
Ira de Dios al hombre encaminada.


Soneto  amoroso (24)

Lloro mientras el sol alumbra, y cuando 
descansan en silencio los mortales
torno a llorar; renuévanse mis males,
y así paso mi tiempo sollozando.

En triste humor los ojos voy gastando,
y el corazón en penas desiguales;
solo a mí, entre los otros animales, 
no me concede paz de Amor el bando.

Desde un sol al otro hay fe perdida,
y de una sombra a otra siempre lloro
en esta muerte que llamamos vida.

Perdí mi libertad y mi tesoro:
perdióse mi esperanza de atrevida.
¡Triste de mí, que mi verdugo adoro!



A una nariz

Erase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un peje espada muy barbado.

Era un reloj de sol mal encarado,
érase una alquitara pensativa,
érase un elefante boca arriba,
era Ovidio Nasón más narizado.

Erase un espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce Tribus de narices era.
Erase un naricísimo infinito,
muchísimo nariz, nariz tan fiera
que en la cara de Anás fuera delito. 



  Gregorio García Alcalá
26 de diciembre de 2013

miércoles, 25 de diciembre de 2013

LA POLÍTICA




                                                    La política



Se empeña el Gobierno en hacernos creer que la crisis ya ha terminado pero es evidente que esta es una más de sus muchas y trágicas mentiras. Ayer mismo pudimos leer en la prensa como una familia en la península ha fallecido por intoxicación debido al consumo de alimentos caducados, pero además los casi 6 millones de parados siguen ahí, a pesar de los tantos miles que han marchado a trabajar al extranjero y por lo tanto, han dejado de figurar en las listas del INEM.



Existen entre nosotros muchas personas que se desentienden de la política y aseguran no entenderla, ufanándose además de ello como si eso fuera un mérito. Una frase atribuida a Antonio Machado dice así: “Haced política porque si no la hacéis, alguien la hará por vosotros y probablemente contra vosotros”. La manera como se desenvuelven nuestras vidas en el día a día tiene mucho que ver con la política ya que todo, absolutamente todo, desde si tenemos trabajo o no lo tenemos, lo que comemos, el precio que pagamos por las cosas o el tiempo que vamos a esperar para que nos operen en el hospital, depende de decisiones políticas ya sea a nivel nacional, local, de nuestra comunidad, o europeo. Si nos preocupamos por saber, será más difícil que nos engañen. Por nuestros propios intereses debemos interiorizarnos en la política y saber sobre todo cual es la línea ideológica de cada partido y ver cual de ellos se ajusta más a nuestra particular manera de ver la vida, a nuestra sensibilidad o a nuestros sentimientos y a nuestros intereses o necesidades ya que, por ejemplo, es ridículo votar a un partido que solo defiende los intereses de los poderosos si no somos poderosos y no somos poderosos aunque tengamos dos pisos y tres gallinas. No es verdad eso de que todos los políticos sean iguales ya que entre los políticos, como entre los demás oficios o profesiones, puede haber ladrones y sinvergüenzas, pero también gente honrada. De manera que es muy importante acudir a votar sabiendo lo que vamos a hacer, pero también es muy importante y democrático acudir a protestar y manifestarnos públicamente cuando no se estén haciendo las cosas bien y nunca debemos olvidar que los gobernantes están ahí para servir al pueblo y no al revés. 

Publicado en la revista Vecinos
  Fuerteventura 

 Gregorio García Alcalá
24 de diciembre de 2013 
 

lunes, 23 de diciembre de 2013

RECORDANDO A RAMÓN DE CAMPOAMOR



Ramón de Campoamor y Campoosorio, nació en Navia, Asturias el 24 de septiembre de 1817 y falleció en Madrid el 11 de febrero de 1901. Su poesía es la clásica del Realismo español, algunos le encuadran como romántico realista.


El reino de los beodos

Tuvo un reino una vez tantos beodos,
que se puede decir que lo eran todos,
en el cual por ley justa se previno:
-Ninguno cate el vino.-
Con júbilo el mas loco
aplaudióse la ley, por costar poco:
acatarla después, ya es otro paso;
pero en fin, es el caso
que la dieron un sesgo muy distinto,
creyendo que vedaba solo el tinto,
y del modo más franco
se achisparon después con vino blanco.
Extrañado que el pueblo no la entienda.
El Senado a la ley pone una enmienda,
y a aquello de: Ninguno cate el vino,
añadió, blanco, al parecer, con tino.
Respetando la enmienda el populacho,
volvió con vino tinto a estar borracho,
creyendo por instinto ¡mas qué instinto!
que el privado en tal caso no era el tinto.
Corrido ya el Senado,
en la segunda enmienda, de contado
-Ninguno cate el vino,
sea blanco, sea tinto,- les previno;
y el pueblo, por salir del nuevo atranco,
con vino tinto entonces mezcló el blanco;
hallando otra evasión de esta manera,
pues ni blanco ni tinto entonces era.
Tercera vez burlado,
- dijo el Senado;
se prohibe mezclar vino con vino>-
Mas ¡cuánto un pueblo rebelado fragua!
¿Creeis que luégo lo mezcló con agua?
Dejando entonces el Senado el puesto,
de ese modo al cesar dió un manifiesto:
La ley es red, en la que siempre se halla
descompuesta una malla,
por donde el ruín que en su razón no fía,
se evade suspicaz...
¡Qué bien decía!
Y en lo demás colijo
que debiera decir, si no lo dijo:
Jamás la ley enfrena
al que a su infamia su malicia iguala:
si se ha de obedecer, la mala es buena;
mas si se ha de eludir, la buena es mala.

OOOOOOOOOO

  Gregorio García Alcalá
23 de diciembre de 2013

viernes, 20 de diciembre de 2013

RECORDANDO A JOSÉ DE ESPRONCEDA


José de Espronceda Delgado, nació en Almendralejo provincia de Cáceres el 25 de marzo de 1808 y falleció el 23 de mayo de 1842, en Madrid. Como escritor tocó diferentes géneros pero destacó, sobre todo, como poeta, fué un gran poeta del romanticismo.



La desesperación

Me gusta ver el cielo
con negros nubarrones
y oír los aquilones
horrísonos bramar,
me gusta ver la noche
sin luna y sin estrellas,
y sólo las centellas la tierra iluminar.

Me agrada un cementerio
de muertos bien rellenos,
manando sangre y cieno
que impida el respirar, 
y allí un sepulturero
de tétrica mirada
con mano despiadada
los cráneos machacar.

Me alegra ver la bomba
caer mansa del cielo,
e inmóvil en el suelo,
sin mecha al parecer,
y luego embravecida
que estalla y que se agita
y rayos mil vomita
y muertos por doquier.

Que el trueno me despierte
con su ronco estampido,
y al mundo adormecido
le haga estremecer,
que rayos cada instante
caigan sobre él sin cuento,
que se hunda el firmamento
me agrada mucho ver.

La llama de un incendio
que corra devorando
y muertos apilando
quisiera yo encender;
tostarse allí un anciano,
volverse todo tea,
y oir como chirrea
¡qué gusto!,  ¡qué placer!

Me gusta una campiña
de nieve tapizada,
de flores despojada,
sin fruto, sin verdor,
ni pájaros que canten, 
ni sol haya que alumbre
y solo se vislumbre
la muerte en derredor.

Allí, en sombrío monte,
solar desmantelado,
me place en sumo grado
la luna al reflejar,
moverse las veletas
con áspero chirrido
igual al alarido
que anuncia el expirar.

Me gusta que al Averno
lleven a los mortales
y allí todos los males
les hagan padecer;
les abran las entrañas,
les rasguen los tendones,
rompan los corazones
sin de ayes caso hacer.

Insólita avenida
que inunda fértil vega,
de cumbre en cumbre llega,
y arrasa por doquier;
se lleva los ganados
y las vides sin pausa,
y estragos miles causa,
¡qué gusto!, ¡qué placer!

Las voces y las risas,
el juego, las botellas, 
en torno de las bellas
alegres apurar;
y en sus lascivas bocas,
con voluptuoso halago,
un beso a cada trago
alegres estampar.

Romper después las copas,
los platos, las barajas,
y abiertas las navajas,
buscamos el corazón;
oír luego los brindis
mezclados con quejidos
que lanzan los heridos
en llanto y confusión.

Me alegro oír al uno
pedir a voces vino,
mientras que su vecino
se cae en un rincón;
y que otros ya borrachos, 
en trino desusado,
cantan al dios vendado
impúdica canción.

Me agradan las queridas
tendidas en los lechos,
sin chales en los pechos
y flojo el cinturón,
mostrando sus encantos,
sin orden el cabello,
al aire el muslo bello...
¡Qué gozo!, ¡qué ilusión!  





 Gregorio García Alcalá
20 de diciembre de 2013

martes, 17 de diciembre de 2013

RECORDANDO A PABLO NERUDA



Pablo Neruda cuyo verdadero nombre era Ricardo Eliécer Nestalí Reyes Basoalto, nació el 12 de julio de 1904 en Parral, Chile  y falleció en Santiago el 23 de septiembre de 1973. Gabriel García Márquez dijo de él que era "el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma". Se le concedió el Premio Nobel de Literatura en 1971


A Miguel Hernández, asesinado en los presidios de España

oooo

Llegaste a mí directamente del Levante. Me traías,

pastor de cabras, tu inocencia arrugada,

la escolástica de viejas páginas, un olor 

a Fray Luis, a azahares,  al estiércol quemado

sobre los montes, y en tu máscara

la aspereza cereal de la avena segada

y una miel que medía la tierra con tus ojos.

 

También el ruiseñor en tu boca traías.

Un ruiseñor manchado de naranjas, un hilo

de incorruptible canto, de fuerza deshojada.

Ay, muchacho, en la luz sobrevino la pólvora

y tú, con ruiseñor y con fusil, andando

bajo la luna y bajo el sol de la batalla.

 

Ya sabes, hijo mío, cuánto no pude hacer, ya sabes

que para mí, de toda la poesía, tú eras el fuego

azul.

Hoy sobre la tierra pongo mi rostro y te escucho,

te escucho, sangre, música, panal agonizante.

 

No he visto deslumbradora raza como la tuya,

ni raíces tan duras, ni manos de soldado,

ni he visto nada vivo como tu corazón

quemándose en la púrpura de mi propia bandera.

 

Joven eterno, vives, comunero de antaño,

inundado por gérmenes de trigo y primavera,

arrugado y oscuro como el metal innato,

esperando el minuto que eleve tu armadura.

No estoy solo desde que has muerto. Estoy con los que 

te buscan.

Estoy con los que un día llegarán a vengarte.

Tú reconocerás mis pasos entre aquellos

que se despeñarán sobre el pecho de España

aplastando a Caín para que nos devuelva

los rostros enterrados.

 

Que sepan los que te mataron que pagaran con sangre.

Que sepan los que te dieron tormento que me verán 

un día.

Que sepan los malditos que hoy incluyen tu nombre

en sus libros, los Dámasos, los Gerardos, los hijos 

de perra, silenciosos cómplices del verdugo,

que no será borrado tu martirio, y tu muerte

caerá sobre toda

su luna de cobardes.

Y a los que te negaron en su laurel podrido,

en tierra americana, el espacio que cubres

con tu fluvial corona de rayo desangrado, 

déjame darles yo el desdeñoso olvido

porque a mí me quisieron mutilar con tu ausencia.

 

Miguel, lejos de la prisión de Osuna, lejos 

de la crueldad, Mao Tse- tung dirige

tu poesía despedazada en el combate

hacia nuestra victoria.

Y Praga rumorosa

construyendo la dulce colmena que cantaste,

Hungría verde limpia sus graneros

y baila junto al río que despertó del sueño.

Y de Varsovia sube la sirena desnuda

que edifica mostrando su cristalina espada.

 

Y más allá la tierra se agiganta,

la tierra

que visitó tu canto, y el acero

que defendió tu patria están seguros, 

acrecentados sobre la firmeza

de Stalin y sus hijos

Ya se acerca

la luz a tu morada.

Miguel de España, estrella

de tierras arrasadas, no te olvido, hijo mío,

no te olvido, hijo mío!

Pero aprendí la vida

con tu muerte: mis ojos se velaron apenas,

y encontré en mí no el llanto,

sino las armas

inexorables!

Espéralas! Espérame!

 

  Gregorio García Alcalá

17 de diciembre de 2013



domingo, 15 de diciembre de 2013

RECORDANDO A MARIO BENEDETTI



Mario Benedetti nació el 14 de septiembre 1920 en Paso de los Toros,  Uruguay y falleció en Montevideo el día 17 de mayo de 2009. Integró la llamada Generación del 45, junto con Juan Carlos Onetti y otros. Escribió mucho y de todo periodismo, teatro, novela, poesía y ensayo.
Vivió en el exilio durante diez años en Cuba, Perú y España,


 El sur también existe

Con su ritual de acero
sus grandes chimeneas
sus sabios clandestinos
su canto de sirena
 sus cielos de neón
sus ventas navideñas
su culto de dios padre
y de las charreteras
con sus llaves del reino 
el norte es el que ordena

pero aquí abaja abajo
el hambre disponible
recurre al fruto amargo
de lo que otros deciden
mientras el tiempo pasa
 y pasan los desfiles
y se hacen otras cosas
que el norte no prohibe
con su esperanza dura
el sur también existe

con sus predicadores
sus gases que envenenan
 su escuela de chicago
sus dueños de la tierra
con sus trapos de lujo
y su propia osamenta
sus defensas gastadas
sus gastos de defensa
con sus gestas invasora
el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo
cada uno en su escondite
hay hombres y mujeres
que saben a qué asirse
aprovechando el sol
y también los eclipses
apartando lo inútil
y usando lo que sirve
con su fe veterana
el Sur también existe

con su corno francés
y su academia sueca
su salsa americana
y sus llaves inglesas
con todos sus misiles
y sus enciclopedias
su guerra de galaxias
y su saña opulenta
con todos sus laureles
el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo
cerca de las raices
es donde la memoria
ningún recuerdo omite
y hay quienes se desviven
y así entre todos logran
lo que era un imposible
que todo el mundo sepa
que el Sur también existe.

Joan Manuel Serrat  
 


 Nacha Guevara canta a Benedetti



 Gregorio García Alcalá
15 de diciembre de 2013

miércoles, 11 de diciembre de 2013

RECORDANDO A ALFONSINA STORNI


Alfonsina Storni nació en Sala Capriasca, Suiza el 29 de mayo de 1892 y falleció en Mar del Plata, Argentina el 25 de octubre de 1938. Después de haber sido diagnosticada y operada de cáncer de mama se suicidó arrojándose al mar.
Su primer libro "La inquietud del rosal" apareció en 1916 y  "El dulce daño" en 1918 con mucha influencia de modernistas y románticos. Consigue en 1920 el 2º Premio Nacional de Literatura por su libro "Languidez".

Dulce y sombrío

¿Dónde estarás ahora? Eras tan dulce, niño
de los cabellos rubios y los ojos de acero...
Niño que a pesar mío fuiste mi prisionero,
¡Oh, mi pálido niño!

Tan humilde era el beso que besaba mis plantas,
con tan honda delicia, con tan límpida queja,
que a medida que el tiempo va pasando y se aleja
lo desean mis plantas.

Te quedabas callado en las tardes de oro 
cuando un libro en las manos nos ponía tristeza,
y luego en mis rodillas caía tu cabeza
como un copo de oro.

Entonces de tu alma ascendían perfumes
hasta el alma cansada que agobiaba mi pecho...
¡Oh, tu alma... tan fresca como rama de helecho!
Ascendía en perfumes.

Niño que adoraba... Oh tus lágrimas blancas
que regaban copiosas la palabra imposible,
fuí tu hermana discreta, niño triste y sensible
de las lágrimas blancas.

Como a ti no amé a nadie, niño dulce y sombrío
que lloraste en mis brazos mi desvío prudente.
Te amará mi recuerdo inacabablemente,
niño dulce y sombrío.

Vamos hacia los árboles... El sueño
se hará en nosotros por virtud celeste.
Vamos hacia los árboles; la noche
nos será blanda, la tristeza leve.

 Vamos hacia los árboles, el alma
adormecida de perfume agreste.
pero calla, no hables, sé piadoso;
no despiertes los pájaros que duermen.









 Gregorio García Alcalá
11 de diciembre de 2013

lunes, 9 de diciembre de 2013

RECORDANDO A ANTONIO MACHADO


Antonio Machado nació en Sevilla, España, el 26 de julio de 1875 y falleció en Colliure, Francia, el 22 de febrero de 1939, fue uno de los miembros más representativos de la Generación del 98, su obra poética está influenciada por el modernismo y el simbolismo. Machado, como Unamuno, consideraba que su misión era "eternizar lo momentáneo, transformar el poema en palabra en el tiempo, capturando la onda fugitiva".




Retrato

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara ni un Bradomín he sido
-ya conocéis mi torpe aliño indumentario-;
mas recibí la flecha que me asignó Cupido
y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.

¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo
-quien habla solo espera hablar con Dios un día-;
mi soliloquio es plática con este buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el día del último viaje
y esté a partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.

 Retrato, de Machado, cantado por Joan Manuel Serrat





 Gregorio García Alcalá
9 de diciembre de 2013















sábado, 7 de diciembre de 2013

FEDERICO GARCÍA LORCA


Este insigne poeta español nació en Fuente Vaqueros, provincia de Granada el 5 de junio de 1898 y murió, vilmente asesinado por balas fascistas, el 18 de agosto de 1936.
Fue en 1927 cuando se reunieron en Sevilla unos cuantos poetas españoles para conmemorar los 300 años de la muerte del poeta Luis de Góngora de quien precisamente la poesía de García Lorca está muy influenciada. En aquella reunión se encontraban, además de García Lorca, los también escritores Jorge Guillén, Pedro Salinas, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Rafael Alberti, Luis Cernuda, Manuel Altolaguirre, Emilio Prados y Vicente Aleixandre, quienes serían considerados, a partir de este encuentro, como de la Generación del 27.  


  ROMANCE SONÁMBULO 

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas. 
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura, 
ella sueña en su baranda
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde. 
Bajo la luna gitana,
las cosas la están mirando
 y ella no puede mirarlas.

Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño, 
eriza sus pitas agrias.
Pero ¿quien vendrá? ¿Y por dónde?...
Ella sigue en su baranda
verde carne, pelo verde, 
soñando en la mar amarga.

Compadre, quiero cambiar,
mi caballo por su casa, 
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando,
desde los puertos de Cabra.
Si yo pudiera, mocito,
este trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Compadre, quiero morir
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
con las sábanas de holanda.
¿No ves la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?
Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blancas.
Tu sangre rezuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo.
Ni mi casa es ya mi casa.
Dejadme subir al menos
hasta las altas barandas,
¡Dejadme subir!, dejadme
hasta las verdes barandas.
Barandales de la luna
por donde retumba el agua.

Ya suben los dos compadres
hacia las altas barandas 
dejando un rastro de sangre.
dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal,
herían la madrugada.

Verde que te quiero verde,
verde viento, verde ramas.
Los dos compadres subieron.
El largo viento, dejaba
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca.
¡Compadre! ¿Dónde está, díme, 
dónde está tu niña amarga?
¡Cuanta veces te esperó!
¡Cuanta veces te esperara
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!

Sobre el rostro del aljibe, 
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna,
la sostiene sobre el agua.
La noche se puso íntima
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos,
en la puerta golpeaban.
Verde que te quiero verde. 
Verde viento. Verde ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.

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Este poema forma parte de Romancero Gitano y fue esccrita en 1928




 Gregorio García Alcalá
7 de diciembre de 2013