miércoles, 4 de diciembre de 2013

RECORDANDO A SAN JUAN DE LA CRUZ


Juan de Yepes y Álvarez nació en 1542 en Fontiveros, de familia noble, estudió en Medina del Campo con los jesuitas hasta su ingreso como novicio en el Colegio de Carmelitas. Continuó sus estudios en Salamanca y en 1567 regresó a Medina y conoció a Santa Teresa con la que más tarde emprendió la reforma de la orden  del Carmelo.
La obra poética de San Juan de la Cruz es tan intensa como breve, como decía Jorge Guillén: "Es el gran poeta más breve de la lengua española, acaso de la literatura universal". 
Su poesía participa del doble proceso místico y teológico de su acción espiritual, aparentemente está por encima de toda intención edificante; es una poesía arraigada en la tradición latina y su vez transformada de forma original. Sigue siendo primordial el gusto por la belleza; una belleza purificada que se compenetra con los misterios de la vida religiosa.


NOCHE OSCURA

Canciones del alma que se goza de haber llegado al alto estado de la perfección, que es la unión con Dios, por el camino de la negación espiritual.

En una noche oscura
con ansias en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada, 
estando ya mi casa sosegada.

A oscuras, y segura
por la secreta escala disfrazada,
¡oh dichosa ventura! 
a oscuras, y en celada,
estando ya mi casa sosegada.

En la noche dichosa
en secreto, que nadie me veía, 
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía,
sino la que en el corazón ardía.

Aquesta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía,
a donde me esperaba,
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.

¡Oh noche, que guiaste,
oh noche amable más que alborada,
oh noche que juntaste
Amado con Amada,
Amada en el Amado transformada!

En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido, 
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.

El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía, 
con su mano serena
en mi cabello hería,
y todos mis sentidos suspendía.

Quedéme, y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado,
cesó todo, y dejéme,
dejando mi cuidado 
entre las azucenas olvidado.
  

Este poema, "Noche Oscura", Trata de descubrir el camino para llegar a la unión con Dios, los gozos de los desposorios y los deleites del amor divino. 


 Gregorio García Alcalá
4 de diciembre de 2013