viernes, 20 de diciembre de 2013

RECORDANDO A JOSÉ DE ESPRONCEDA


José de Espronceda Delgado, nació en Almendralejo provincia de Cáceres el 25 de marzo de 1808 y falleció el 23 de mayo de 1842, en Madrid. Como escritor tocó diferentes géneros pero destacó, sobre todo, como poeta, fué un gran poeta del romanticismo.



La desesperación

Me gusta ver el cielo
con negros nubarrones
y oír los aquilones
horrísonos bramar,
me gusta ver la noche
sin luna y sin estrellas,
y sólo las centellas la tierra iluminar.

Me agrada un cementerio
de muertos bien rellenos,
manando sangre y cieno
que impida el respirar, 
y allí un sepulturero
de tétrica mirada
con mano despiadada
los cráneos machacar.

Me alegra ver la bomba
caer mansa del cielo,
e inmóvil en el suelo,
sin mecha al parecer,
y luego embravecida
que estalla y que se agita
y rayos mil vomita
y muertos por doquier.

Que el trueno me despierte
con su ronco estampido,
y al mundo adormecido
le haga estremecer,
que rayos cada instante
caigan sobre él sin cuento,
que se hunda el firmamento
me agrada mucho ver.

La llama de un incendio
que corra devorando
y muertos apilando
quisiera yo encender;
tostarse allí un anciano,
volverse todo tea,
y oir como chirrea
¡qué gusto!,  ¡qué placer!

Me gusta una campiña
de nieve tapizada,
de flores despojada,
sin fruto, sin verdor,
ni pájaros que canten, 
ni sol haya que alumbre
y solo se vislumbre
la muerte en derredor.

Allí, en sombrío monte,
solar desmantelado,
me place en sumo grado
la luna al reflejar,
moverse las veletas
con áspero chirrido
igual al alarido
que anuncia el expirar.

Me gusta que al Averno
lleven a los mortales
y allí todos los males
les hagan padecer;
les abran las entrañas,
les rasguen los tendones,
rompan los corazones
sin de ayes caso hacer.

Insólita avenida
que inunda fértil vega,
de cumbre en cumbre llega,
y arrasa por doquier;
se lleva los ganados
y las vides sin pausa,
y estragos miles causa,
¡qué gusto!, ¡qué placer!

Las voces y las risas,
el juego, las botellas, 
en torno de las bellas
alegres apurar;
y en sus lascivas bocas,
con voluptuoso halago,
un beso a cada trago
alegres estampar.

Romper después las copas,
los platos, las barajas,
y abiertas las navajas,
buscamos el corazón;
oír luego los brindis
mezclados con quejidos
que lanzan los heridos
en llanto y confusión.

Me alegro oír al uno
pedir a voces vino,
mientras que su vecino
se cae en un rincón;
y que otros ya borrachos, 
en trino desusado,
cantan al dios vendado
impúdica canción.

Me agradan las queridas
tendidas en los lechos,
sin chales en los pechos
y flojo el cinturón,
mostrando sus encantos,
sin orden el cabello,
al aire el muslo bello...
¡Qué gozo!, ¡qué ilusión!  





 Gregorio García Alcalá
20 de diciembre de 2013

martes, 17 de diciembre de 2013

RECORDANDO A PABLO NERUDA



Pablo Neruda cuyo verdadero nombre era Ricardo Eliécer Nestalí Reyes Basoalto, nació el 12 de julio de 1904 en Parral, Chile  y falleció en Santiago el 23 de septiembre de 1973. Gabriel García Márquez dijo de él que era "el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma". Se le concedió el Premio Nobel de Literatura en 1971


A Miguel Hernández, asesinado en los presidios de España

oooo

Llegaste a mí directamente del Levante. Me traías,

pastor de cabras, tu inocencia arrugada,

la escolástica de viejas páginas, un olor 

a Fray Luis, a azahares,  al estiércol quemado

sobre los montes, y en tu máscara

la aspereza cereal de la avena segada

y una miel que medía la tierra con tus ojos.

 

También el ruiseñor en tu boca traías.

Un ruiseñor manchado de naranjas, un hilo

de incorruptible canto, de fuerza deshojada.

Ay, muchacho, en la luz sobrevino la pólvora

y tú, con ruiseñor y con fusil, andando

bajo la luna y bajo el sol de la batalla.

 

Ya sabes, hijo mío, cuánto no pude hacer, ya sabes

que para mí, de toda la poesía, tú eras el fuego

azul.

Hoy sobre la tierra pongo mi rostro y te escucho,

te escucho, sangre, música, panal agonizante.

 

No he visto deslumbradora raza como la tuya,

ni raíces tan duras, ni manos de soldado,

ni he visto nada vivo como tu corazón

quemándose en la púrpura de mi propia bandera.

 

Joven eterno, vives, comunero de antaño,

inundado por gérmenes de trigo y primavera,

arrugado y oscuro como el metal innato,

esperando el minuto que eleve tu armadura.

No estoy solo desde que has muerto. Estoy con los que 

te buscan.

Estoy con los que un día llegarán a vengarte.

Tú reconocerás mis pasos entre aquellos

que se despeñarán sobre el pecho de España

aplastando a Caín para que nos devuelva

los rostros enterrados.

 

Que sepan los que te mataron que pagaran con sangre.

Que sepan los que te dieron tormento que me verán 

un día.

Que sepan los malditos que hoy incluyen tu nombre

en sus libros, los Dámasos, los Gerardos, los hijos 

de perra, silenciosos cómplices del verdugo,

que no será borrado tu martirio, y tu muerte

caerá sobre toda

su luna de cobardes.

Y a los que te negaron en su laurel podrido,

en tierra americana, el espacio que cubres

con tu fluvial corona de rayo desangrado, 

déjame darles yo el desdeñoso olvido

porque a mí me quisieron mutilar con tu ausencia.

 

Miguel, lejos de la prisión de Osuna, lejos 

de la crueldad, Mao Tse- tung dirige

tu poesía despedazada en el combate

hacia nuestra victoria.

Y Praga rumorosa

construyendo la dulce colmena que cantaste,

Hungría verde limpia sus graneros

y baila junto al río que despertó del sueño.

Y de Varsovia sube la sirena desnuda

que edifica mostrando su cristalina espada.

 

Y más allá la tierra se agiganta,

la tierra

que visitó tu canto, y el acero

que defendió tu patria están seguros, 

acrecentados sobre la firmeza

de Stalin y sus hijos

Ya se acerca

la luz a tu morada.

Miguel de España, estrella

de tierras arrasadas, no te olvido, hijo mío,

no te olvido, hijo mío!

Pero aprendí la vida

con tu muerte: mis ojos se velaron apenas,

y encontré en mí no el llanto,

sino las armas

inexorables!

Espéralas! Espérame!

 

  Gregorio García Alcalá

17 de diciembre de 2013



domingo, 15 de diciembre de 2013

RECORDANDO A MARIO BENEDETTI



Mario Benedetti nació el 14 de septiembre 1920 en Paso de los Toros,  Uruguay y falleció en Montevideo el día 17 de mayo de 2009. Integró la llamada Generación del 45, junto con Juan Carlos Onetti y otros. Escribió mucho y de todo periodismo, teatro, novela, poesía y ensayo.
Vivió en el exilio durante diez años en Cuba, Perú y España,


 El sur también existe

Con su ritual de acero
sus grandes chimeneas
sus sabios clandestinos
su canto de sirena
 sus cielos de neón
sus ventas navideñas
su culto de dios padre
y de las charreteras
con sus llaves del reino 
el norte es el que ordena

pero aquí abaja abajo
el hambre disponible
recurre al fruto amargo
de lo que otros deciden
mientras el tiempo pasa
 y pasan los desfiles
y se hacen otras cosas
que el norte no prohibe
con su esperanza dura
el sur también existe

con sus predicadores
sus gases que envenenan
 su escuela de chicago
sus dueños de la tierra
con sus trapos de lujo
y su propia osamenta
sus defensas gastadas
sus gastos de defensa
con sus gestas invasora
el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo
cada uno en su escondite
hay hombres y mujeres
que saben a qué asirse
aprovechando el sol
y también los eclipses
apartando lo inútil
y usando lo que sirve
con su fe veterana
el Sur también existe

con su corno francés
y su academia sueca
su salsa americana
y sus llaves inglesas
con todos sus misiles
y sus enciclopedias
su guerra de galaxias
y su saña opulenta
con todos sus laureles
el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo
cerca de las raices
es donde la memoria
ningún recuerdo omite
y hay quienes se desviven
y así entre todos logran
lo que era un imposible
que todo el mundo sepa
que el Sur también existe.

Joan Manuel Serrat  
 


 Nacha Guevara canta a Benedetti



 Gregorio García Alcalá
15 de diciembre de 2013