martes, 25 de agosto de 2015

TURISMO MASIVO CON RECORD ABSOLUTO



Continuamente estamos escuchando en los telediarios los muchos millones de turistas que hemos recibido durante el año, a lo ancho y largo del país. Al parecer esta cifra no para de aumentar, debido tal vez a los serios problemas que están sufriendo países competidores nuestros, pero al mismo tiempo observamos que el gasto que hacen estos turistas es cada vez menor, la mayoría viene con el todo incluido y no gastan casi nada en la oferta complementaria. No se ven los beneficios. Los puestos de trabajo que se generan son estacionales y con bajos salarios. A las empresas hoteleras tampoco creo que les vaya divinamente con estas fórmulas y estos precios. ¿Quién gana entonces? ¿Tal vez los touroperadores? No lo sé, pero con este turismo pobre, de tan baja calidad seguramente no le va bien a nadie.
En la década de los 60 comenzó en España este fenómeno del turismo de sol y playa y febrilmente se construían hoteles con mucha prisa en Costa Brava, Costa del Sol, Mallorca e Ibiza, y también comenzaba Gran Canaria y Tenerife, a veces el nuevo hotel estaba a falta de los últimos detalles de terminación cuando ya los clientes estaban llegando al aeropuerto. En aquellos tiempos el paquete turístico constaba de pensión completa, con buenos precios, y además el cliente hacía mucho gasto extra en el hotel y en la oferta complementaria. Esa fue, indiscutiblemente, la época dorada de la industria del turismo, pero cuando en los años 70 vino aquella gran crisis del petróleo que afectó mucho al turismo, se empezó a trabajar con la media pensión y con precios más bajos y se implantó el servicio de bufet, que fundamentalmente eliminaba al 70% del personal de restaurante, bajando significativamente los costes.
Así hemos continuado, de crisis en crisis, bajando precios hasta llegar a la actualidad con el todo incluído y por si fuera poco, los niños gratis. El gasto medio por persona no para de bajar, o sea, que vienen más turistas pero gastan menos.
Y no hay que olvidar el daño al medio ambiente con el mayor consumo de agua y electricidad y la generación de basura.
Es por todo ello que la Administración debería estudiar la posible implantación de una tasas turísticas por persona y día de pernoctación.