viernes, 27 de febrero de 2015

TIZIANO


Tiziano Vecellio nació entre los años 1477 y 1490 en Pieve di Cadore, Italia. Pintor del Renacimiento italiano y uno de los más versátiles hizo retratos, paisajes, y temática religiosa pero sus obras más conocidas y admiradas en el presente son las de tema alegórico y mitológico.




Flora, año 1515, óleo sobre lienzo de 79 x 63 cms., Gallería degli Uffizi, Florencia. Se desconoce la identidad de la modelo aunque bien podría ser Violante, un primer amor veneciano del artista.



Carlos V con un perro, año 1532/33 óleo sobre lienzo de 192 x 111 cms., Museo del Prado, Madrid.



Retrato de hombre, año 1510, óleo sobre lienzo de 81,2 x 66,3 cms., The National Gallery, Londres.



Retrato de Felipe II, año 1551, 193 x 111 cms. Museo del Prado, Madrid. Gracias a este retrato de Tiziano, la reina de Inglaterra, María Tudor, conoció a su esposo el entonces príncipe Felipe.



 Magdalena penitente, año 1530/35, óleo sobre tabla de 85 x 68 cm., Palazzo Pitti, Florencia.


 La Bella, año 1536, óleo sobre lienzo de 100 x 75 cms., Palazzo Pitti, Florencia. Los pinceles de Tiziano tienen una gran maestría para captar la psicología de la modelo

 El hombre del guante, año 1523, óleo sobre lienzo de 100 x 89 cms., Museo del Louvre, París. Los investigadores no coinciden acerca de la identidad de este joven en quien se ha pretendido reconocer a Gerolamo Adorno.



 Mujer ante el espejo, año 1511/15 de 96 x 76 cms., Museo del Louvre, París.



Venus del espejo, año 1555, óleo sobre lienzo de 124 x 104 cms., Galería Nacional de Arte, Washington.
                                                                                              








































































 
Diana y Calixto, año 1560, óleo sobre lienzo de 183 x 200 cms., Kunsthistorisches Museum, Viena. Esta obra es una réplica de la homónima de la serie Poesías que sobre temas mitológicos, Felipe II encargó a Tiziano.

jueves, 26 de febrero de 2015

ESCLAVITUD, HOY




En un diario de tirada nacional, y a toda página, se han referido a la situación laboral que sufren las camareras de piso en los hoteles de Canarias, sometidas a unos ritmos de trabajo de absoluta locura con  18 o 20 habitaciones y hasta con 8 o 9 salidas, están sometidas a una tensión permanente por sacar adelante el trabajo que le han asignado y ni siquiera pueden perder tiempo en comer, o acudir al baño, si quieren terminar a su hora. Por otra parte, la exigencia es total: el trabajo ha de ser perfecto y no se les permite ni la más mínima, pequeñísima mota de polvo o pelusilla ya que entonces la camarera ha de volver a esa habitación para hacerla mejor.
Los empresarios hoteleros, aunque siempre han abusado, ahora con el pretexto de la crisis, lo hacen mucho más y exprimen a estas empleadas hasta incluso quebrantar su salud, con fuertes dolores en cervicales, lumbares, rodillas y tobillos como saben muy bien en los servicios de traumatología y rehabilitación del Servicio Canario de Salud.
Si protestan o se quejan no les renuevan el miserable contrato de auxiliares de limpieza, en vez de camareras, que le hacen para pagarles menos, o simplemente las despiden amparados como están los empresarios, por la endiablada Reforma Laboral que hizo este Gobierno del que Dios debiera librarnos cuanto antes.
No puede entenderse, sino por la desenfrenada codicia de la clase empresarial, que con una tan buena ocupación, (en 2014 Fuerteventura alcanzó los 2,5 millones de turistas), y con un aumento del gasto por persona, cada vez se contrate menos y en condiciones más precarias. Quieren hacer el trabajo sin personal, o mejor dicho, sin gastos salariales aunque en la contratación de directores, jefes y mandos intermedios no escatiman pues necesitan a muchos para vigilar a los pocos que trabajan en tan penosas condiciones.
Es una situación denigrante y los clientes no están todo lo bien atendidos que debieran estar, muy asombrados, además, observando todo el trabajo agotador que estas mujeres realizan a diario, con caras largas, como no puede ser de otra manera, ya que no hay muchas ganas de sonreir con este panorama.