sábado, 22 de febrero de 2014

POEMAS DE JOSÉ MARTÍ




José Julián Martí Pérez nació el 28 de enero 1853 en la Habana y falleció el 19 de mayo de 1895 en Dos Ríos, ciudad también de Cuba. Fue poeta, filósofo, político, escritor y periodista. Como poeta perteneció al movimiento literario modernista como figura destacada.


Versos sencillos

Yo soy un hombre sincero
De donde crece la palma.
Y antes de morirme quiero
Echar mis versos del alma.

Yo vengo de todas partes,
Y hacia todas partes voy:
Arte soy entre las artes,
En los montes, monte soy.

Yo sé los nombres extraños
De las yerbas y las flores,
Y de mortales engaños,
Y de sublimes dolores.

Yo he visto en la noche oscura
Llover sobre mi cabeza
Los rayos de lumbre pura
De la divina belleza.

Alas nacer vi en los hombros
De las mujeres hermosas:
Y salir de los escombros
Volando las mariposas.

He visto vivir a un hombre
Con el puñal al costado,
 Sin decir jamás el nombre
De aquella que lo ha matado.

Rápida, como un reflejo,
Dos veces vi el alma, dos:
Cuando murió el pobre viejo,
Cuando ella me dijo adiós.

Temblé una vez –en la reja,
A la entrada de la viña.—
Cuando la bárbara abeja
Picó en la frente a mi niña.

Gocé una vez, de tal suerte
Que gocé cual nunca: --cuando
La sentencia de mi muerte
Leyó el alcalde llorando.
  
Oigo un suspiro, a través
De las tierras y la mar,
Y no es un suspiro, es
que mi hijo va a despertar.

Si dicen que del joyero
Tome la joya mejor
Tomo a un amigo sincero
Y pongo a un lado el amor.

Yo he visto al águila herida
Volar al azul sereno,
Y morir en su guarida
 La víbora del veneno.

Yo sé bien que cuando el mundo
Cede, lívido, al descanso,
Sobre el silencio profundo
Murmura el arroyo manso.

Yo he puesto la mano osada
De horror y júbilo yerta,
Sobre la estrella apagada
Que cayó frente a mi puerta.

Oculto en mi pecho bravo
La pena que me lo hiere:
El hijo de un pueblo esclavo
Vive por él, calla, y muere.

Todo es hermoso y constante,
Todo es música y razón,
Y todo, como el diamante,
Antes que luz es carbón. 

Yo sé que el necio se entierra
Con gran lujo y con gran llanto,--
Y que no hay fruta en la tierra
Como la del camposanto.

Callo, y entiendo, y me quito
La pompa del rimador:
Cuelgo de un árbol marchito
Mi muceta de doctor.



jueves, 20 de febrero de 2014

POEMAS DE ESTEBAN MANUEL DE VILLEGAS


Esteban Manuel de Villegas nació el 5 de enero de 1589 en Matutes, La Rioja y falleció el 3 de septiembre de 1669 en Nájeras, La Rioja. Filólogo, humanista y poeta en el Siglo de Oro, fue despreciado por los grandes de la época como Góngora, Cervantes y Lope de Vega, quien al final terminó aceptándolo.



Sáficos

Dulce vecino de la verde selva,
huésped eterno del abril florido,
vital aliento de la madre Venus,
céfiro blando.

Si de mis ansias de amor supiste,
tú que las quejas de mi voz llevaste,
oye, no temas, y a mi ninfa dile,
dile que muero.

Filis un tiempo mi dolor sabía,
Filis un tiempo mi dolor lloraba,
quísome un tiempo, mas agora temo,
temo sus iras.

Así lo dioses con amor paterno,
así los cielos con amor benigno,
nieguen al tiempo que feliz volares
nieve a la tierra.

Jamás el peso de la nube parda,
cuando amenace la elevada cumbre,
toque tus hombros, ni su mal granizo
hiera tus alas. 

 
OOOOOOOOO


Los Cien Pasos


 Idilio II
       1
    Los ciento que dio pasos bella dama,
los mil que dio suspiros tierno río,
siendo ella esquiva más que al sol su rama,
y él, más que el sol amante a su desvío,
yo cantaré, que amor mi pecho inflama,
y no de Marte el plomo, cuyo brío
en el vaciado bronce, resonante,
venganza es ya de Júpiter tonante.
 
          2
    Tú que le has dado con süave huella
alma a las mías y alas a mi pluma,
constelación de Amor hermosa y bella,
aunque nacida no de blanca espuma,
ésta recibe, que si no es querella
de mi tierna pasión, es breve suma
de cuantas se movió veces tu planta
grave, por quien es ya grave Atalanta.
 
         3
    y vos, que el generoso siempre oído
adulzáis con el son de la cometa
del suelto cazador bien repetido,
ya veces reiterado en la escopeta,
agora estéis al arrayán tendido,
de Venus fulminando la saeta,
agora, mientras Febo al mar declina,
blandiendo el pasador entre la encina,
 
     4
    agora de damasco entre la ropa,
debajo del dosel bordado augusto
 despachéis de negocios larga tropa,
interrompiendo de la siesta el susto,
agora en el jinete que galopa,
por no olvidar tan generoso gusto,
queráis batir el lado, que se bate
con el agudo bárbaro acicate.
 
  5
    Si pasos de una dama son de estima,
que como el dueño son graves y bellos,
escuchaldos, Señor, antes que imprima
profano el vulgo su ponzoña en ellos,
que si de la excelencia que os sublima
parte les toca, dudo que los cuellos
de tantos Aristarcos no domados,
se escapen esta vez de ser pisados.
 
                        6                  
    y juntamente recibid de un río,
que os besa el pie como fiel vasallo,
el requebrado acanto, si ya el brío
no os sobrelleva de andaluz caballo,
con cuyo beneplácito, ya el mío,
si un tiempo se dispuso a comenzallo,
fin dichoso dará, que en voz difusa
éstos los versos son y ésta es la Musa.


  7
    Era violetas ya, lo que antes rosa,
y alas de hielo, lo que ardiente paso,
sobre quien acostó noche odiosa
la carrera del sol que iba al ocaso,
cuando los dos de mi pastora hermosa
dieron su luz al horizonte escaso.
 Yo los miré, y el cielo, que los vía,
volvió a lucir y comenzose el día,

 
          8
    por cuya luz de innmnerable smna,
veloces más que el mismo pensamiento,
con alado remar naves de plmna
volvieron a surcar mares de viento,
formando visos en lugar de espmna
su no desalentado movimiento,
y alegres alternando aquella salva,
que por patrona se le debe al Alba.

 
       9
    Luego en la grama, estrado de la ve!
hijas de Venus la violeta y rosa,
una se ensancha y otra se despliega,
y cada cual se vuelve más hermosa.
También el mar, que el pájaro navega,
medio calmó la inundación briosa,
y por vía de halagos a las flores
les sosacó los más de sus olores.


 10
    Luego se vio mover divina planta
que amenidad brotó por cada orilla
 mientras a su epiciclo se adelanta
ésta, que es luna en pálida servilla,
de cuyo acceso admiración fue tanta
al ya que la contempla Najerilla,
que abrir le hizo tras sus pies de nieve
boca de perlas que cristales bebe.

 
      11
    Y alzando de sus urnas la cabeza,
de verbenas y lirios coronada,
bien fuese estimación de su belleza,
o bien rigor de fuerza enamorada,
como la dulce tórtola, que empieza
a penetrar los vientos lastimada,
en dulce son con labios de corales
sembró por su cristal querellas tales:




De la lira

 
Quiero cantar de Cadmo,
quiero cantar de Atridas:
mas ¡ay! que de amor solo
sólo canta mi lira.
Renuevo el instrumento,
las cuerdas mudo aprisa;
pero si yo de Alcides,
ella de amor suspira.
Pues, héroes valientes,
quedaos desde este día,
porque ya de amor solo
sólo canta mi lira.



miércoles, 19 de febrero de 2014

POEMAS DE JUAN BOSCÁN



Juan Boscán Almogavar nació en 1492 en Barcelona y falleció en la misma ciudad en 1542. Poeta y traductor del Renacimiento español, tuvo una gran amistad con Garcilaso de la Vega y ambos introdujeron la métrica italiana en la poesía castellana especialmente el soneto. 


Sonetos


1
Como aquel que'n soñar gusto recive,
su gusto procediendo de locura,
así el imaginar, con su figura,
vanamente su gozo en mí concive.


Otro bien, en mí, triste, no se scrive,
si no es aquel que mi pensar procura:
de cuanto ha sido hecho en mi ventura,
lo solo imaginado es lo que bive.


Teme mi coraçón d'ir adelante,
viendo'star su dolor puesto en celada,
y así rebuelve atrás en un instante


a contemplar su gloria ya pasada.
¡O sombra de remedio inconstante!:
ser en mí lo mejor lo que no es nada.



 2
Pensando en lo pasado, de medroso,
hállome gran amor dentro en mi pecho;
bien sé que lo pasado ya es deshecho,
mas da el maginallo algún reposo.


De descansar estoy tan deseoso
que para reposar doquiera m'echo;
donde'spero descanso, allí es mi lecho,
aunque sea el descanso mentiroso.


Mas este descansar, siendo tan vano,
ha d'acabarse'n muy breve momento;
y el triste recordar está en la mano.


He de bolver a mi dolor temprano;
la cuenta de'sto es tal que no la cuento;
mas hallo lo que pierdo y lo que gano.



 3
Como'l patrón que, 'n golfo navegando,
lleva su nao, y viendo claro'l cielo,
está más lexos de tener recelo
que si'stuviese en tierra paseando:


así yo por lo hondo travesando
de mi querer, que nunca tuvo suelo,
el rato que me hallo'star sin duelo,
que voy seguro luego'stoy pensando.


Pero después si el viento mueve guerra
y la braveza de la mar levanta,
acude'l nunca más entrar en barca,


y el voto d'ir a ver la casa santa,
y el desear ser labrador en tierra,
mucho más que'n la mar un gran monarca.




4

Como'l triste que a muerte'stá juzgado,
y desto es sabidor de cierta sciencia,
y la traga y la toma en paciencia,
poniéndos'al morir determinado;


tras esto dízenle que's perdonado,
y'stando así se halla en su presencia
el fuerte secutor de la sentencia
con ánimo y cuchillo aparejado:


así yo, condenado a mi tormento,
de tenelle tragado no me duelo,
pero, después, si el falso pensamiento


me da seguridad, d'algún consuelo,
bolviendo el mal, mi triste sentimiento
queda embuelto en su sangre por el suelo.



 5
¡O si acabase mi pensar sus días,
o fuese d'eternal sueño oprimido!
No es bien bivir, trayéndome'l sentido
pesadas y continas chismerías:


o me carga de tristes fantasías
o me da el bien tan corto y tan medido
que me'spanto de que s'an mantenido,
con su tanto gastar, las penas mías.


Viéndome Amor gemir de fatigado,
sobre'sto de mi mal me'stá acallando;
mas aun conmigo en esto se desmide,


como madre con hijo regalado,
que si le pide rejalgar, llorando,
no sabe sino dalle lo que pide.


6
  

 ¿No basta el mal a siempre fatigarme,
sin que también el bien me dé tormento?
Yo'stava ya conmigo en buen asiento,
para cuanto dolor quisiesen darme.


Podía el no'sperar harto ayudarme,
y, por vieja costumbre, '1 pensamiento
hallava en el penar contentamiento,
o cosa que bastava a contentarme.


Aún me'storva el Amor tan baxo'stado,
dándome de plazer alguna vista,
con la cual se rebuelve mi cuidado,


y el mal con quien yo'stava concertado
con el venir del bien se me'nemista,
y buelve andar mi reino levantado.



 7

¡O si acabase mi pensar sus días,
o fuese d'eternal sueño oprimido!
No es bien bivir, trayéndome'l sentido
pesadas y continas chismerías:


o me carga de tristes fantasías
o me da el bien tan corto y tan medido
que me'spanto de que s'an mantenido,
con su tanto gastar, las penas mías.


Viéndome Amor gemir de fatigado,
sobre'sto de mi mal me'stá acallando;
mas aun conmigo en esto se desmide,


como madre con hijo regalado,
que si le pide rejalgar, llorando,
no sabe sino dalle lo que pide.



 8
¿No basta el mal a siempre fatigarme,
sin que también el bien me dé tormento?
Yo'stava ya conmigo en buen asiento,
para cuanto dolor quisiesen darme.


Podía el no'sperar harto ayudarme,
y, por vieja costumbre, '1 pensamiento
hallava en el penar contentamiento,
o cosa que bastava a contentarme.


Aún me'storva el Amor tan baxo'stado,
dándome de plazer alguna vista,
con la cual se rebuelve mi cuidado,


y el mal con quien yo'stava concertado
con el venir del bien se me'nemista,
y buelve andar mi reino levantado.
 

domingo, 16 de febrero de 2014

POESÍAS DE IÑIGO LÓPEZ DE MENDOZA, MARQUÉS DE SANTILLANA



Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana, Conde del Real de Manzanares y señor de Hita y Buitrago, nació el 19 de agosto de 1398 en Carrión de los Condes, Palencia y falleció el 25 de marzo 1458 en Guadalajara. Poeta del prerrenacimiento español, se inspiró mucho en Dante Alighieri, pero también en Petrarca y Bocaccio.


La niña gritillos dar...

La niña gritillos dar
non es de maravillar

Mucho grita la cuitada
con la voz desmesurada,
por se ver asalteada;
non es de maravillar.

Amor puro la venció,
que a muchos engañó;
si por él se descibió
non es de maravillar.

Temprano quiso saber
el trabajo y el placer
que el amor nos haz haber;
non es de maravillar.

A los diez años complidos
fueron della conocidos
todos sus cinco sentidos;
non es de maravillar.

A los quince, ¿que fará?
Esto notar se debrá
por quien la praticará;
non es de maravillar.


OOOOOOOOOO

 La serrana de Boxmediano
 
Serranillas de Moncayo,
Dios vos dé buen año entero,
ca de muy torpe lacayo
faríades caballero.

Ya se pasaba el verano, 
al tiempo que hombre s'apaña
con la ropa a la tajaña,
encima de Boxmediano
vi serrana sin argayo
andar al pie d'un otero, 
más clara que sal'en mayo,
el alba nin su lucero.

 
Díjele: «Dios vos mantenga,
serrana de buen donaire».
Respondió como'n desgaire:
«¡Ay!, qu'en hora buena venga
aquel que para Sant Payo
d'esta irá mi prisionero».
E vino a mí como rayo
diciendo: «Preso, montero».

 
Díjele: «Non me matedes,
serrana, sin ser oído,
ca yo non soy del partido,
d'esos por quien vos lo habedes.
Aunque me vedes tal sayo
en Ágreda soy frontero,
e non me llaman Pelayo,
maguer me vedes señero». 


Desque oyó lo que decía,
dijo: «Perdonad, amigo,
mas folgad ora conmigo,
e dejad la montería.
A este zurrón que trayo
quered ser mi parcionero,
pues me fallesció Mingayo,
que era comigo ovejero.



Finida 
Entre Torrellas y el Fayo
pasaremos el febrero».
Díjele: «De tal ensayo,
serrana, soy placentero». 

OOOOOOOO

Lloro la hermana, maguer qu'enemiga,
al rey don Sancho, e con grande sentido
proçedió presto contra el mal Vellido,
servando en acto la fraternal liga.

¡O dulçe hermano!, pues yo, que tanto amiga
jamás te fue, ¿cómmo podré çelar
de te llorar, plañir e lamentar,
por bien qu'el seso contraste e desdiga?

¡O real casa, tanto perseguida
de la mala fortuna e molestada!
Non pienso Juno que más ençendida

fue contra Thebas, nin tanto indignada
¡Antropos!, muerte me place e non vida,
si tal ventura ya non es cansada.