miércoles, 11 de diciembre de 2013

RECORDANDO A ALFONSINA STORNI


Alfonsina Storni nació en Sala Capriasca, Suiza el 29 de mayo de 1892 y falleció en Mar del Plata, Argentina el 25 de octubre de 1938. Después de haber sido diagnosticada y operada de cáncer de mama se suicidó arrojándose al mar.
Su primer libro "La inquietud del rosal" apareció en 1916 y  "El dulce daño" en 1918 con mucha influencia de modernistas y románticos. Consigue en 1920 el 2º Premio Nacional de Literatura por su libro "Languidez".

Dulce y sombrío

¿Dónde estarás ahora? Eras tan dulce, niño
de los cabellos rubios y los ojos de acero...
Niño que a pesar mío fuiste mi prisionero,
¡Oh, mi pálido niño!

Tan humilde era el beso que besaba mis plantas,
con tan honda delicia, con tan límpida queja,
que a medida que el tiempo va pasando y se aleja
lo desean mis plantas.

Te quedabas callado en las tardes de oro 
cuando un libro en las manos nos ponía tristeza,
y luego en mis rodillas caía tu cabeza
como un copo de oro.

Entonces de tu alma ascendían perfumes
hasta el alma cansada que agobiaba mi pecho...
¡Oh, tu alma... tan fresca como rama de helecho!
Ascendía en perfumes.

Niño que adoraba... Oh tus lágrimas blancas
que regaban copiosas la palabra imposible,
fuí tu hermana discreta, niño triste y sensible
de las lágrimas blancas.

Como a ti no amé a nadie, niño dulce y sombrío
que lloraste en mis brazos mi desvío prudente.
Te amará mi recuerdo inacabablemente,
niño dulce y sombrío.

Vamos hacia los árboles... El sueño
se hará en nosotros por virtud celeste.
Vamos hacia los árboles; la noche
nos será blanda, la tristeza leve.

 Vamos hacia los árboles, el alma
adormecida de perfume agreste.
pero calla, no hables, sé piadoso;
no despiertes los pájaros que duermen.









 Gregorio García Alcalá
11 de diciembre de 2013

lunes, 9 de diciembre de 2013

RECORDANDO A ANTONIO MACHADO


Antonio Machado nació en Sevilla, España, el 26 de julio de 1875 y falleció en Colliure, Francia, el 22 de febrero de 1939, fue uno de los miembros más representativos de la Generación del 98, su obra poética está influenciada por el modernismo y el simbolismo. Machado, como Unamuno, consideraba que su misión era "eternizar lo momentáneo, transformar el poema en palabra en el tiempo, capturando la onda fugitiva".




Retrato

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara ni un Bradomín he sido
-ya conocéis mi torpe aliño indumentario-;
mas recibí la flecha que me asignó Cupido
y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.

¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo
-quien habla solo espera hablar con Dios un día-;
mi soliloquio es plática con este buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el día del último viaje
y esté a partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.

 Retrato, de Machado, cantado por Joan Manuel Serrat





 Gregorio García Alcalá
9 de diciembre de 2013