domingo, 11 de enero de 2015

MOZART Y SU MARAVILLOSA MÚSICA

       

Mozart nació el 27 de enero de 1756 en Salzburgo y falleció el 5 de diciembre de 1791 en Viena. Compositor y pianista, maestro del Clasisismo está considerado como uno de los músicos más influyente y destacado de la historia.
Desde la más temprana edad mostró una capacidad prodigiosa para el violín y los instrumentos de teclado, con tan solo 5 años ya componía obras musicales.
Mozart fue el séptimo hijo del matrimonio constituido por el profesor de violín y compositor Leopold y por Anna-María Pertl. 
                           
                 

 El Concierto K 622 es la última obra concertante de Mozart y se compuso en 1787. Orquestada para dos violines, viola, violonchelo, contrabajo, dos flautas, dos fagotes y dos trompas, la obra arranca con un Allegro en 4/4 cuyo primer tema presenta al unísono el clarinete y los violines con el acompañamiento del resto de la cuerda.



Algunos comentaristas han puesto en relación la dimensión subjetiva y atormentada del Quinteto K 516 con el sentimiento de muerte que en esa misma época se adueñó del compositor debido a la enfermedad de su padre, quien falleció en ese mismo año de 1787.


En la música de Mozart destacan valores cada vez menos frecuentes hoy en día, como la naturalidad. Este concierto Nº 20 es uno de los dos únicos  que Mozart escribiera en modo menor, lo compuso en los primeros mese de 1785, Beetthoven lo admiraba profundamente.


Las circunstancias históricas, la leyenda, incluso la tonalidad, todo parece confabularse en el caso Réquien para proyectar sobre el futuro  la imagen trágica del compositor. El Réquien es una formidable obra de integración en la que el cáracter trágico se combina magistralmente con el estilo operístico y la música masónica a la que Mozart tanto se dedicó en su último año.