sábado, 5 de abril de 2014

POEMAS DE LUIS ROSALES


Luis Rosales Camacho nació el 31 de mayo 1910 en Granada y falleció el 24 de octubre de 1992 en Madrid. Poeta y ensayista de la Generación del 36, fue galardonado con el Premio Cervantes en 1982. Su estilo poético es de corte vanguardista.


Canción de la nieve que unifica al mundo


Somos hombres, Señor, y lo viviente 
ya no puede servirnos de semilla; 
entre un mar y otro mar no existe orilla; 
la misma voz con que te canto miente. 

La culpa es culpa y oscurece el bien; 
sólo queda la nieve blanca y fría, 
y andar, andar, andar hasta que un día 
lleguemos, sin saberlo, hasta Belén. 

La nieve borra los caminos; ella 
nos llevará hacia Ti que nunca duermes; 
su luz alumbrará los pies inermes, 
su resplandor nos servirá de estrella. 

Llegaremos de noche, y el helor 
de nuestra propia sangre Te daremos. 
Éste es nuestro regalo: no tenemos 
más que dolor, dolor, dolor, dolor.
 
 OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
  
Bajo el limpio esplendor de la mañana
en tu adorado asombro estremecido,
busco los juncos del abril perdido;
nieve herida eras tú, nieve temprana

tu enamorada soledad humana,
y ahora, Señor, que por la nieve herido
con la risa en el labio me has vencido,
bien sé que la tristeza no es cristiana.


¿No era la voz del trigo mi locura?
Ya estoy sólo, Señor - nieve en la cumbre - ,
nieve aromada en el temblor de verte,

 
hombre de llanto y de tiniebla oscura,
que busca en el dolor la mansedumbre,
y esta locura exacta de la muerte.
 
 
OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
 
  Con un temblor de nieve en la dulzura
 
 Con un temblor de nieve en la dulzura
de la sombra morena y sonrosada,
en tu pálida carne lastimada
ceñida está la luz por la blancura.

Luz sola desde el llanto a la tersura,
azucenas de nieve desvelada,
y el aroma del mar en tu mirada
de claveles y arcángeles clausura.

Te hace el amor severa la tristeza,
la mano el agua y el laurel el ruego
que en su dorada perfección te inmola.

La intensidad mantiene la pobreza,
y en la mansa ribera del sosiego
todo está en ti, que permaneces sola.
 
OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
 
 Me están mirando en tus ojos
 
 Me están mirando en tus ojos 
los ángeles del instante, 
los ángeles que han perdido 
la memoria al contemplarse. 

Me estoy reuniendo en tus brazos; 
te siento casi quemándome; 
arden el tronco y las ramas 
pero las hojas no arden. 

Estamos juntos, sin vernos, 
repetidos y distantes, 
juntos pero no vividos, 
tristemente naturales.
            
OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
 Verte  
 
Verte, qué visión tan clara. 
Vivir es seguirte viendo. 
Permanecer en la viva 
sensación de tu recuerdo. 

Verte. La distancia nace. 
El cielo suprime al cielo. 
La vida se multiplica 
por el número de puertos. 

Todo colmado por ti. 
No ser más que el ojo abierto, 
y eternizar el más leve 
escorzo de tu silencio. 

Verte para amarlo todo. 
Claustro en tranquilo destierro. 
Dulzor de caña lunada. 
Luz en órbita de sueño. 

Mortal límite de ti. 
Cielo adolescente y tierno. 
Núbil paciencia de playa. 
Vivir es seguirte viendo. 

¡Verte, Abril, verte tan sólo! 
Tranquilísimo desierto. 
Pena misericordiosa. 
Sosegado advenimiento. 

Verte: qué oración tan pura, 
islas, nubes, mares, vientos, 
las cinco partes del mundo 
en las yemas de los dedos.

 OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
 
 
 La última luz


 Eres de cielo de la tarde, tienes 

ya dorada la luz en las pupilas,

como un poco de nieve atardeciendo

que sabe que atardece.

                                    Y yo querría

cegar el corazón, cegar de verte

cayendo hacia ti misma

como la tarde cae, como la noche

ciega la luz del bosque en que camina

de copa en copa cada vez más alta,

hasta la rama isleña, sonreída

por el último sol,

                                ¡y sé que avanzas

porque avanza la noche! y que iluminas

tres hojas solas en el bosque,

                                 y pienso 

que la sombra te hará clara y distinta,

que todo el sol del mundo en ti descansa,

en ti, la retrasada, la encendida

rama del corazón en la que áun tiembla

la luz sin sol donde se cumple el día.