sábado, 1 de febrero de 2014

POESÍAS DE CÉSAR VALLEJO



César Vallejo, cuyo nombre completo era César Abrahan Vallejo Mendoza, nació el 16 de marzo de 1892 en Santiago de Chuco, Perú y falleció  el 15 de abril de 1938 en París. Comenzó su andadura poética dentro del Modernismo, entrando después en el Vanguardismo, está catalogado como un gran innovador  de la poesía del siglo XX. Fue maestro, periodista, novelista y por supuesto, un gran poeta.


¡Cuidáte España...!


 ¡Cuídate, España, de tu propia España!
¡Cuídate de la hoz sin el martillo,
cuídate del martillo sin la hoz!
¡Cuídate de la víctima a pesar suyo,
del verdugo a pesar suyo
y del indiferente a pesar suyo!
¡Cuídate del que, antes de que cante el gallo,
negárate tres veces,
y del que te negó, después, tres veces!
¡Cuídate de las calaveras sin las tibias,
y de las tibias sin las calaveras!
¡Cuídate de los nuevos poderosos!
¡Cuídate del que come tus cadáveres,
del que devora muertos a tus vivos!
¡Cuídate del leal ciento por ciento!
¡Cuídate del cielo más acá del aire
y cuídate del aire más allá del cielo!
¡Cuídate de los que te aman!
¡Cuídate de tus héroes!
¡Cuídate de tus muertos!
¡Cuídate de la República!
¡Cuídate del futuro!…



OOOOOOOOO



Donde nunca llegaremos


Donde, aún sin nuestro pie
llegase a dar por un instante
será, en verdad, como no estarse.


Es ese un sitio que se ve
a cada rato en esta vida,
andando, andando de uno en fila.


Más acá de mí mismo y de
mi par de yemas, lo he entrevisto
siempre lejos de los destinos.


Ya podéis iros a pie
o a puro sentimiento en pelo,
que a él no arriban ni los sellos.


El horizonte color té
se muere por colonizarle
para su gran Cualquieraparte.


Mas el lugar que yo me sé,
en este mundo, nada menos,
hombreado va con los reversos.



-Cerrad aquella puerta que
está entreabierta en las entrañas
de ese espejo. -¿Esta? - No; su hermana.



-No se puede cerrar. No se
puede llegar nunca a aquel sitio
-do van en rama los pestillos.


Tal es el lugar que yo me sé.



OOOOOOOOO


Yeso
 
Silencio. Aquí se ha hecho ya de noche,
ya tras del cementerio se fue el sol;
aquí se está llorando a mil pupilas:
no vuelvas; ya murió mi corazón.
Silencio. Aquí ya todo está vestido
de dolor riguroso; y arde apenas,
como un mal kerosene, esta pasión.


Primavera vendrá. Cantarás «Eva»
desde un minuto horizontal, desde un
hornillo en que arderán los nardos de Eros.
¡Forja allí tu perdón para el poeta,
que ha de dolerme aún,
como clavo que cierra un ataúd!


Mas... una noche de lirismo, tu
buen seno, tu mar rojo
se azotará con olas de quince años,
al ver lejos, aviado con recuerdos
mi corsario bajel, mi ingratitud.
Después, tu manzanar, tu labio dándose,
y que se aja por mí por la vez última,
y que muere sangriento de amar mucho,
como un croquis pagano de Jesús.


¡Amada! Y cantarás;
y ha de vibrar el femenino en mi alma,
como en una enlutada catedral.