lunes, 18 de noviembre de 2013

¿SE PUEDE SER MAS SALVAJE?

George Junius Stinney  


A este pobre e inocente niño de catorce años llamado George Junius Stinney se le ejecutó en la silla eléctrica en el estado de Carolina del Sur, en el año 1944.
Fue declarado culpable del asesinato de dos niñas blancas Betty June Binnicker de 11 años y Mary Emma Thames de 8, en un juicio que duró menos de dos horas y con un jurado, compuesto solo de personas blancas, que tardó diez minutos en deliberar y decidir el veredicto. Su abogado defensor, el comisionado Charles Plowden, que se encontraba en plena campaña electoral por el Gobierno local, no llamó a declarar a ningún testigo en su defensa. 
El juicio contó únicamente con la versión de la policía que afirmaba que el pequeño había confesado el crimen pero no presentaron ninguna declaración por escrito, ni testigos pues al parecer la dicha confesión había sido obtenida en una habitación cerrada donde solo estaban los policías y el niño.
Un juicio lleno de irregularidades como tantos otros en aquél país, donde jamás alguien muy rico y de raza blanca ha sido condenado a la pena de muerte. Solamente se ejecuta a gente pobre que no pueden pagar a un buen equipo de abogados defensores y lo mismo da que sean inocentes o culpables.
Activistas pro derechos humanos solicitan que se abra un nuevo juicio que aclare los hechos, pero es evidente que nadie podrá devolver la vida al niño inocente que pagó por un cimen que no había cometido.    


  Gregorio García Alcalá
18 de noviembre de 2013