jueves, 26 de febrero de 2015

ESCLAVITUD, HOY




En un diario de tirada nacional, y a toda página, se han referido a la situación laboral que sufren las camareras de piso en los hoteles de Canarias, sometidas a unos ritmos de trabajo de absoluta locura con  18 o 20 habitaciones y hasta con 8 o 9 salidas, están sometidas a una tensión permanente por sacar adelante el trabajo que le han asignado y ni siquiera pueden perder tiempo en comer, o acudir al baño, si quieren terminar a su hora. Por otra parte, la exigencia es total: el trabajo ha de ser perfecto y no se les permite ni la más mínima, pequeñísima mota de polvo o pelusilla ya que entonces la camarera ha de volver a esa habitación para hacerla mejor.
Los empresarios hoteleros, aunque siempre han abusado, ahora con el pretexto de la crisis, lo hacen mucho más y exprimen a estas empleadas hasta incluso quebrantar su salud, con fuertes dolores en cervicales, lumbares, rodillas y tobillos como saben muy bien en los servicios de traumatología y rehabilitación del Servicio Canario de Salud.
Si protestan o se quejan no les renuevan el miserable contrato de auxiliares de limpieza, en vez de camareras, que le hacen para pagarles menos, o simplemente las despiden amparados como están los empresarios, por la endiablada Reforma Laboral que hizo este Gobierno del que Dios debiera librarnos cuanto antes.
No puede entenderse, sino por la desenfrenada codicia de la clase empresarial, que con una tan buena ocupación, (en 2014 Fuerteventura alcanzó los 2,5 millones de turistas), y con un aumento del gasto por persona, cada vez se contrate menos y en condiciones más precarias. Quieren hacer el trabajo sin personal, o mejor dicho, sin gastos salariales aunque en la contratación de directores, jefes y mandos intermedios no escatiman pues necesitan a muchos para vigilar a los pocos que trabajan en tan penosas condiciones.
Es una situación denigrante y los clientes no están todo lo bien atendidos que debieran estar, muy asombrados, además, observando todo el trabajo agotador que estas mujeres realizan a diario, con caras largas, como no puede ser de otra manera, ya que no hay muchas ganas de sonreir con este panorama.