sábado, 26 de julio de 2014

PODEMOS


En el panorama político de nuestro país ha irrumpido una nueva fuerza que lleva como nombre Podemos, con la particularidad de que en pocos meses, según las encuestas, se ha instalado en el tercer puesto y sigue subiendo. En las elecciones europeas ha tenido un insospechado éxito y ha sido la gran novedad, consiguiendo 5 diputados “que se parecen al pueblo”, como dicen ellos; puede decirse que ahora Podemos es el partido de moda, como lo reconocen muchas encuestas y siguiendo por ese camino es posible que alcance muchos otros triunfos electorales.
En el escenario que tenemos delante con el total descrédito de las instituciones y de los partidos políticos, con mucha corrupción e impunidad, con poco empleo y mal pagado, con mucha mentira y poca vergüenza, y en término general, con la agobiante situación económica que padecemos ha llegado este partido con un lenguaje claro y conciso, poniendo los puntos sobre las íes, señalando las manchas y grietas que tiene el sistema y como no podía ser de otra manera, este discurso ha calado profundamente en la ciudadanía especialmente en los más jóvenes que se ven sin trabajo y sin futuro y esto ha puesto de los nervios a los partidos tradicionales a los que Podemos denomina “la casta”.
Pero es desde el PP y los medios afines, que Pablo Iglesias y Podemos reciben con mayor frecuencia y más encono toda clase de acusaciones que van desde llamarle telepredicador y populista hasta proetarra, castrista, bolivariano y leninista, se trata de una continua demonización que llega al hartazgo y que por otra parte consigue el efecto contrario del que persiguen: en vez de hundirlos, los encumbran . Se demuestra con estas actitudes que se les ha cogido pánico no porque los de Podemos vayan a comerse a los niños crudos, sino más bien porque les van a quitar los privilegios, pero sobre todo, porque están imponiendo frente a la ciudadanía otra manera de ser y conducirse como políticos.
No sabemos si podrían llevar a cabo sus ideas en caso de que consiguieran el poder, seguramente que algunas sí y otras no, pero desde luego ellos significan un golpe de aire fresco para esta castigada sociedad.

Artículo publicado en la Revista Vecinos
de Fuerteventura. De Gregorio García Alcalá