martes, 8 de abril de 2014

POEMAS DE EUGENIO GERARDO LOBO

Madrid, Imprenta Real, 1738


Eugenio Gerardo Lobo Huerta, nació el 24 de septiembre de 1679 en Cuerva, Toledo y falleció en Barcelona en 1750. Se le conoció con el apodo de "capitán coplero". Poeta y militar que interpreta la  lírica barroca y que abre el siglo XVIII, el siglo de Neoclasicismo.



Enviando una cesta de jazmines a un dama

Envidiosa es porción de tu blancura
esa que hoy de una verde celosía,
para honrar a tu mano, hurtó la mía,
ésta si cortesana, aquella pura.


El alba bella entre ámbares supura
en su limpio cambray sustancia fría,
madrugando más éste que otro día
y más que a otros crecida su ventura.


Y si ignoras el nombre a estos lozanos
jóvenes que te ofrezco a celemines
-que con serlo, se miran todos canos-


fácilmente creeré que lo adivines
si entre ellos mezclas, Lísida, tus manos.
Silos tocas, verás que son jazmines.



OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO


Arder en viva llama

 
Arder en viva llama, helarme luego,
mezclar fúnebre queja y dulce canto,
equivocar la risa con el llanto,
no saber distinguir nieve ni fuego.


Confianza y temor, ansia y sosiego,
aliento del espíritu y quebranto,
efecto natural, fuerza de encanto,
ver que estoy viendo y contemplarme ciego;


La razón libre, preso el albedrío,
querer y no querer a cualquier hora,
poquísimo valor y mucho brío;


contrariedad que el alma sabe e ignora,
es, Marsia soberana, el amor mío.
¿Preguntáis quién lo causa? Vos, Señora.



OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

 
Poema a Marsia, llorando.

Tanto a tus ojos claros desafía
el tirano dolor que el alma siente,
que a los diluvios de cristal corriente
todas sus luces tu beldad les fía.


Vivo el cuidado, mustia la alegría,
dio sepulcro a tu sol tu mismo oriente;
y, a pesar del ahogo, se consiente
más triste si no menos bello el día.


Fue de tus luces providencia rara
el que a un afán el llanto las rindiera,
y en derretido aljófar anegara;


y a los activos rayos de tu esfera
fue preciso que el agua los templara,
porque el mundo a su ardor no se encendiera.



OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO


Poema a Marsia, cubriéndose los ojos con la mano

A tu esplendor se opone soberano
de candor sensitivo nube helada,
porque a poder tu luz ser eclipsada,
lo pudiera ser sólo de tu mano.


Escrúpulo viviente más lozano,
solicita a tu sol Clicie nevada,
y, celosa de puro enamorada,
le da en poco cristal mucho oceano.


De breve oposición blanca osadía,
sepulcro y cuna le aplicó en una hora
a la de luces doble monarquía.

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
 

Receta para ser gran soldado
  
Mucho galón y un blondo peluquín,
un latiguillo y bota a lo dragón,
ir al Prado en caballo muy trotón
y llevar a la mano otro rocín; 
 decir: "¿No entiende Eugenio lo del Rin?",
 mirar muy de falsete un escuadrón,
y en todo caso vaya, en la ocasión,
primero que a las balas, al botín; 
 ser siempre de contrario parecer,
de todos los que mandan, decir mal,
y después ir con ellos a comer; 
 pretender, y quejarse de fatal;
 que con estas lecciones podrá ser
en un mes un gallina general.


OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO


Es díficil la enmienda en la vejez

Gusté la infancia sin haber gozado
el dulcísimo néctar que bebía;
pasé la adolescencia en la porfía
de estudio inútil, mal aprovechado;
la juventud se llevan Marte airado,
Amor injusto, rústica Talía,
sin acordarme que vendrá algún día
la corva ancianidad con pie callado.
Y cuando llegue, que será temprana,
¿qué empresa entonces seguiré contento?
¿La de triunfar de mí? ¡Ceguera insana,
esperar el más arduo vencimiento,
quien el día perdió con su mañana,
en la noche infeliz del desaliento!

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

  Despida horrores la celeste esfera;

de luto vista su mansión el viento;
el terrestre caduque pavimento;
todo a cenizas reducido muera;
 
sustos respire la aura lisonjera;
atormente a la vida el pensamiento;
desate triste, fúnebre el acento
nocturna el ave, funeral la fiera; 
 
rayos desgaje, rígida, Belona;
el cisne vierta su congoja en gritos;
despedace Neptuno su corona; 
 
desprecie Venus amorosos ritos,
pues antes de llegar de Barcelona
se perdieron, ¡ay, Dios!, los tres manguitos.
 
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Se excusa del convite de una dama
 
Ya de obsequiantes el concurso vario
sobre el asunto formará mil glosas,
entretejiendo en la oración más rosas
que recoge en abril un boticario.
 
Te dirán que eres bello relicario
de las saetas del amor dichosas,
y que el año que cumplen las hermosas
solo gasta el papel del calendario; 
 
que se marchitan las comunes flores,
pero rosas cual tú, siempre divinas,
con el tiempo duplican los primores.
 
No te dejes llevar de esas doctrinas,
pues se pasan muy presto los verdores
y se quedan punzando las espinas